
«Tengo la sensación de que todo, absolutamente todo, está sometido a un pensamiento fluctuante y de baratillo. Da la sensación de que hay algo vacío debajo de nuestra base»
¿Hay alguna persona física o jurídica que en la actualidad se tome algún asunto con la seriedad que merecen? Podría ser la justicia, si en ella, no metieran las zarpas los interesados, apoyados por poderes mediáticos espurios. Tengo la sensación de que todo, absolutamente todo está sometido a un pensamiento fluctuante y de baratillo. Da la sensación de que no, que hay algo vacío, debajo de nuestra base, sea esta la que sea. Por lo visto esto no es como Al Qaeda, (La Base), que puede que no sea otra cosa que fijación obsesiva religiosa, pero que, al menos integra a muchos bajo una misma idea, errónea o no. Pero ese vacío generado en occidente no es ni siquiera de conocimientos o inteligencia. Pudiera ser que faltara la pista de despegue del vehículo portador de las ideas liberales y democráticas.
Desde que se perdió la creencia en las instituciones, muchas veces manipuladas por grupos de prensa sometidos a intereses particulares, tanto económicos, como políticos, esto parece la fiesta del “tócame, Roque”. Cada acción adoptada por algún lidercillo generará caminos que probablemente no puedan conducir por su tamaño a ningún resultado concreto. Todo grupo, asociación, sindicato o cualquier otro sistema de integración de personas o ideas, está montado con unos intereses que superan al individuo como tal y lo disuelve, a él mismo o a sus deseos e ideas, en un circuito de electrones, digamos que parlamentarios, que tomados en grupo dejan de tener el peso que debieran tener en la sociedad.
Digo esto porque la fuerza del convencimiento que pueda tener un individuo defendiendo sus derechos, siempre acabará diluido en la mezcolanza de cualquier parlamento. Se dirá que para eso se fundaron los parlamentos, para llegar a acuerdos y poder hacer normas y leyes de convivencia. Hasta aquí podríamos estar de acuerdo, el problema surge cuando en ese parlamente hay grupos humanos que no quieren reconocer la nación, para la que trabajan allí.
Un parlamento nacional, no puede ser la cámara de las Comunidades Autónomas, provincias o intereses casi particulares de individuos que sacarán tajada de lo que puedan convenir. Lo importante aquí será reconocer, que la nación, se fundó hace ya muchos siglos y que a eso que costó mucha sangre y luchas, no se le puede poner un pero, salvo que queramos que la sangre tiña constantemente los suelos del territorio.
De hecho, estoy hablando, de que el Parlamento y los parlamentarios, elegidos por sufragio popular, se deben a individuos concretos como grupos y de ninguna manera a concepciones políticas y territoriales a priori o a posteriori. Todos los parlamentarios tienen por obligación ser representantes de sus votantes, no así de sus territorios, porque el parlamento, representa al pueblo y no a la geografía de ese pueblo, que a priori no existe, puesto que todos somos españoles.
Y es por todo esto por lo que empezaba preguntando si ¿hay alguna persona física o jurídica que en la actualidad se tome algún asunto con la seriedad que merecen? Podría ser la justicia, si en ella, no metieran las zarpas los interesados, apoyados por poderes mediáticos espurios. Tengo la sensación de que todo, absolutamente todo está sometido a un pensamiento fluctuante y de baratillo. Da la sensación de que no, que hay algo vacío, debajo de nuestra base, sea esta la que sea. Por lo visto esto no es como Al Qaeda, (La Base), que puede que no sea otra cosa que fijación obsesiva religiosa, pero que, al menos integra a muchos bajo una misma idea, errónea o no. Pero ese vacío generado en occidente no es ni siquiera de conocimientos o inteligencia. Pudiera ser que faltara la pista de despegue del vehículo portador de las ideas liberales y democráticas.
Lamentablemente creo que nuestro presente no verá un parlamento que realmente represente la soberanía popular, porque para que sea así, lo primero que todos deberían aceptar es la Constitución al pie de la letra, que para eso fue votada por todos los españoles en el año mil novecientos setenta y ocho. Quizás se pueda decir más alto, pero creo que no más claro. Y rizando es rizo se podría añadir que si se otorga el voto a inmigrantes recién llegados, se podría estar haciendo un fraude de ley, porque según debe ser español es el nacido en España o el que adopta la nacionalidad tras al menos creo de diez años de estar integrado en el país. No sé si es exacto o no, pero si no lo es, debiera de serlo.

