El comienzo de este martes es con una pintura del pintor prerrafaelita Arthur Hughes titulada Amor de abril.
La Pintura de los días por Mila Soyyo. Hoy, amor de abril

www.lapaseata.net

El comienzo de este martes es con una pintura del pintor prerrafaelita Arthur Hughes titulada Amor de abril.

Me quedo con mis cuentos de Calleja. Lo siento. Son cosas de anciano. Menos mal que aun nos queda el Quijote.

«O conseguimos vencer al frente de izquierdas, formando un gobierno fuerte que restablezca a España al momento histórico de nuestros padres, o nunca saldremos de una crisis permanente».

«Entre los dos sumisos, Sánchez e Illa, están llevando a nuestra Patria –no en exclusiva, sino en compañía de otros– a una de las situaciones más críticas de su Historia».

La mañana del lunes la revista digital La Paseata os abre con la pintura «El reencuentro» una ventana a un viaje en tren.

«Todo el perroflautismo de la vociferante ultraizquierda elude describir como genocidio la actuación contra los cristianos nigerianos».

«¿Por qué quienes no han contribuido al mantenimiento del sistema tienen los mismos derechos que quienes lo han sostenido con su esfuerzo y trabajo?».

En esta poesía podrás encontrar 54 títulos de canciones de Ariel Rot, que tanto le ha dado a la música durante tantos años.

«Las fiestas de Nördlingen nos muestran como nuestras tradiciones no son una reliquia, son un recordatorio de lo que somos, de nuestro origen y de nuestra historia».

«No hay voz ni voto que ofrezca una vía de escape, una ilusión siquiera, a la gran cárcel a cielo abierto en la que seremos reclusos con derecho a un pobre rancho».

«Hoy domingo nos vamos a un juzgado a ver si se nos aclaran algunas ideas y encontramos el «Jurado popular, visto desde la perspectiva socialista»

«La casta, de uno y otro signo, puede seguir gozando de la moqueta, del sillón, del coche oficial,…, amorrada a las ubres del Estado. Lo dicho: ¡Dan asco!»

«Está claro que para prestar apoyo y auxilio se envía un buque de salvamento en ningún caso un buque de guerra».

«Miles de jóvenes cantaban «Sweet Caroline», un himno oficioso sin duda pero un himno que los hacía libres y mejores personas».