Conversaciones en el andamio. ¿Julio en enero? Por Francisco Gómez Valencia

¿Julio en enero?

«Resulta todo tan burdo y chusquero que ver a la casta política zurda atacar en tromba a este o a aquel siempre por lo mismo para tapar las miserias del sanchismo, me produce náuseas»

Es gracioso eso de que haya que creerse la palabra de una supuesta víctima por acoso como si fuera la de Dios. Si usted es vulnerable, pongamos porque perdió su trabajo, tuvo un episodio o una experiencia vital que le ha dejado hecho polvo de por vida, sufrió una terrible enfermedad que le ha dejado lisiado o con secuelas gravísimas, y por lo tanto está pendiente de que le haga caso la autoridad competente para reconocerle su derecho a ser asistido según la ley de dependencia, o a percibir una pensión de invalidez, o por poner un ejemplo más sencillo porque conozco un caso por temas profesionales: un empresario sufre una mala racha y se le va la olla, piensa en lo peor pero el hombre se arma de valor y se atreve a solicitar —porque está desesperado— una ayuda alimenticia y se planta delante de una trabajadora social que lo mira de arriba abajo extrañado por ser agosto, ir limpio, bien vestido, ser educado, haber cumplimentado por internet correctamente la solicitud y además, por ser blanco y español. Pues bien, el hombre me contaba que en ningún caso se imaginó lo que iba a experimentar y como fue denigrado pues, aunque cumplía en ese momento  desgraciadamente para él y su familia, todos los requisitos, le dieron largas y cuatro meses después (en diciembre) lo llamaron para decirle que no le ayudaron en agosto porque para entonces el presupuesto ya estaba agotado. Lógicamente para entonces la persona de la quien hablo ya había solucionado por sí misma la situación gracias a su preparación, amistades, familia, asesoramiento serio y su tremenda determinación.

Pueden estar seguros que cualquier persona que se vea reflejado en estos casos tendrá que acreditar sus miserias hasta al sursuncorda, para que en la mayoría de las ocasiones o no le hagan ni puto caso conociéndose dicho desplante como silencio administrativo, o directamente le digan que venda la casa del pueblo, su chalet, la parcela de turno o que como se atreve teniendo una vivienda en propiedad (aunque le quede la mitad de la hipoteca por pagar).

La prensa “lazarilla” del régimen.

Sin embargo si avisas a el diario punto es, o al diario Público (ambos prensa lazarilla del régimen) para decir que Julio te metió los dedos, primero: te hacen caso, segundo: le dan pábulo a la historieta, tercero: los canales secundarios de las dos empresas privadas más importantes de comunicación en España (Cuatro y La Sexta), interrumpen sus anodinas programaciones para profundizar en el asunto y por si fuera poco, algo que no debería pasar de resultar solamente de interés para los programas del corazón, resulta que es utilizado por toda la izquierda para enarbolar si cabe con  más fuerza, la bandera esa que menean como hienas a favor de dar enjundia a las denuncias de acoso sin necesidad de acreditar absolutamente nada. 

Que lo hagan las mujeres de los partidos de izquierda teniendo en cuenta que están abonadas al asunto en primera persona es de órdago, pues en la mayoría de los casos los babosos están o estaban entre sus filas. Así que de no ser verdad, habría que inventárselo. 

En cuanto a los medios de comunicación, observen la caterva ejemplar y ramplona que deambula por esos andurriales siempre opinando contra corriente o contra el sentido común. Duele en el alma aunque no sucede al azar, sino que son los mismos medios los que consideran que sus audiencias se verán incrementadas exacerbando los ánimos de aquellos que le echan un par y se tragan semejante bazofia un día sí y otro también.

El equipo o argamasa de la bazofia lo forma la denominada Brunete de  opinión sincronizada y está copada por una selecta selección de personajillos: Primero están los presentadores que moderan los debates escorados para dar siempre más bola al zurderío de mierda. Después está un ejército de lerdos formados por activistas con carnet de prensa, youtubers, tiktokeros, etecé, etecé, es decir, los que habitualmente  llaman fascistas a to’quisqui al carecer de argumentos: Estos indudablemente son necesarios para recibir los zascas que después serán compartidos por las redes sociales para su propio escarnio y para dar publicidad gratis al programa y a la cadena. Después tenemos a los especímenes de Podemos financiados por el chavismo e Irán, cuya función únicamente consiste en desestabilizar al país. También se encuentran esos periodistas de escasa repercusión que a la vez son familiares de políticos del PSOE.

¿Feministas por ideología?

Mientras tanto pulula alguna guarrilla poligonera y por supuesto, también los  resentidos que dejaron Podemos los cuales seguro que cuestan menos que los otros. Tampoco pueden faltar ciertos periodistas descatalogados a los que por su trayectoria fallida, a la vejez viruela se conforman con poco: Estos resultan muy económicos, son fieles por necesidad, se ciñen sin rubor al argumentario del Gobierno y a sus edades, ya les da igual ocho que ochenta pues no tienen donde caerse muertos. Por supuesto también abundan los expertos de chichinabo en comunicación política (y si son gays mejor todavía). Además están las activistas gritonas con el pelo a colores y la mejor subespecie de entre todas ellas que son las bolleras con alguna licenciatura social. No me olvido de las abogadas laboralistas con su musa Cristina Almeida. Tampoco me olvido de la ristra de politólogos de cabecera del tipo palanganero que siempre andan dispuestos para sacarle brillo al sable del presentador. Lugar aparte, se lo dedico al demoscópico que se inventa las encuestas. Destaco también a los que fueron en otros tiempos asesores de políticos. Por supuesto también están los exjueces progresistas de asociaciones minoritarias de extrema izquierda, el exjuez condenado por prevaricar, Emiliano Revilla representando a los que fueron falangistas de jóvenes pero se vinieron arriba como nacionalistas y/o populistas con Juan Carlos I y para finalizar, qué me dicen de los periodistas que habiendo sido toda la vida de derechas, se ve que los tienen cogidos por los huevos por temas fiscales, de trapicheo con drogas o de tipo sexual, y ahora de repente han visto la luz de la socialdemocracia versión sanchista y retozan en Telepedro.

Resulta todo tan burdo y chusquero que ver a la casta política zurda atacar en tromba a este o a aquel siempre por lo mismo para tapar las miserias del sanchismo, me produce náuseas. Ni pena, ni vergüenza ajena, ni pereza, ni aburrimiento, a estas alturas de la película ya solo directamente náuseas, las mismas por cierto, que me producen los socialistas que reniegan de Sánchez porque este los barrió del mapa, o los que fueron de VOX y van a La Sexta para contar sus batallitas contra Abascal sencillamente porque se les esfumó la oportunidad de vivir del cuento, o la rubia del PP metida a veces a tertuliana desde que dimitió por haber mentido en su CV. 

Aunque y con esto finalizo: nada que ver con los políticos (varones) de la izquierda que se ponen y presentan muy dignos ante la opinión pública y para reafirmarse, se denominan feministas por ideología como hacía José Luís Ábalos, Santos Cerdán, Paco Salazar, Pablo Iglesias o Errejón, por citar a algunas grandes figuras del toreo de la izquierda española.

En fin que estamos apañados, y lo saben…

Feliz día de San Mauro y Santa Raquel.

Españazuela a 15 de enero de 2026.

Francisco G. Valencia

Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid en 1994 por lo tanto, Politólogo de profesión. Colaboro como Analista Político en medios radiofónicos y como Articulista de Opinión Política en diversos medios de prensa digital. De ideología caótica aunque siempre inclinado a la diestra con tintes de católico cultural poco comprometido, siento especialmente como España se descompone ante mis ojos sin poder hacer nada y me rebelo ante mí mismo y me arranco a escribir y a hablar donde puedo y me dejan tratando de explicar de una forma fácil y pragmática porque suceden las cosas y como deberíamos cambiar, para frenar el desastre según lo aprendido históricamente gracias a la Ciencia Política... Aspirante a disidente profesional, incluso displicente y apático a veces ante la perfección demostrada por los demás. Ausente de empatía con la mala educación y la incultura mediática premeditada como forma de ejercer el poder, ante la cual práctico la pedagogía inductiva, en vez de el convencimiento deductivo para llegar al meollo del asunto, que es simple y llanamente hacer que no nos demos cuenta de nuestra absoluta idiotez, mientras que la aceptamos con resignación.

Artículos recomendados

Deja un comentario