Teherán se hunde: literal. Por José Crespo

El lago Urmia.

«Mientras el hundimiento de Teherán es un problema localizado por acuíferos sobreexplotados, la sequía de Urmia es un desastre ecológico regional»

Quizás se interprete el titular exclusivamente en el sentido de la grave crisis que sacude a Irán tras décadas de totalitarismo teocrático. Quiero recordar inicialmente la desecación y muerte de lo que fue el inmenso mar de Aral, en Asia Central, en aras del comunismo que extrajo casi la totalidad de su agua para alimentar su industria y plantaciones de algodón y que desembocó en un desastre ecológico sin precedentes. En esa misma línea, el lago Urmia a 647 km de Teherán, que fue el lago más grande de Oriente Medio, ha muerto en 2025 tras ser dividido el dos partes por la construcción de una autopista y puente, además de su mal uso y gestión.

 

La arrogancia de los totalitarismos, ya sean comunistas o teocráticos, desemboca en estos desastres difíciles de reparar y que los «cabalgadores de contradicciones», falsos e hipócritas ecologistas, financiados por esas ideologías pasan por alto. La Rusia soviética sobre explotó el agua para su industria del algodón y el Irán de los ayatolás lo hizo por su necesidad en consumir agua para refrigerar sus centrales e industria nucleares y ganar el estatus de potencia nuclear, aunque paradójicamente sea dependiente ahora y esté comprando agua a precio de oro a sus vecinos talibanes.

 

Teherán se asienta hoy, digámoslo así, sobre una esponja seca que, ya sin humedad, no puede soportar más peso y se fragmenta generándose esos enormes socavones que la prensa internacional nos muestra. La desecación del Lago Urmia no causa directamente el hundimiento de Teherán, pero ambos fenómenos son síntomas graves de la terrible crisis hídrica nacional en Irán, originada por la mala gestión, la sobreexplotación de acuíferos, sequías y represas, lo que provoca subsidencia, es decir hundimiento del suelo, en zonas como Teherán y tormentas de sal y desplazamientos humanos cerca de Urmia, amenazando la estabilidad de todo el país y que está empujando al posible desplazamiento de la capital a la otra punta de Irán.

 

El impacto de la desecación del lago Urmia es enorme con la provocación de tormentas de sal pues el lecho expuesto del lago libera sal y polvo, creando tormentas que dañan cultivos y la salud de los habitantes, forzando la migración de poblaciones enteras. La pérdida de humedales es la primera consecuencia pues la desaparición del lago afecta a todos los ecosistemas y a la biodiversidad regional. En este momento miles de familias se ven obligadas a abandonar sus tierras, aumentando la presión social y étnica dentro de una agravada crisis política.

 

En cuanto al hundimiento de Teherán, su principal causa es la subsidencia, provocada por el bombeo excesivo de aguas subterráneas para abastecer a la creciente población de la capital, combinado con sequías prolongadas y el el vaciado de los acuíferos. Como consecuencia el suelo se compacta y se hunde por el mencionado efecto de la subsidencia, agrietando infraestructuras vitales como carreteras, tuberías y vías férreas, y aumentando con ello el riesgo sísmico. La conexión indirecta de ambos fenómenos está clara pues incide en la dramática crisis hídrica nacional. Problemas ambos manifestación de una misma causa raíz que no es otro que la arrogante e insostenible gestión del agua en Irán, que ha venido desviando ríos y agotando sus reservas hídricas. Y así llegamos a la migración forzada en una crisis hídrica sin parangón que podría obligar a millones de personas del sur y centro de Irán a migrar hacia el norte, incrementando la demanda y las tensiones políticas y étnicas, lo que afecta indirectamente a la estabilidad de Teherán.

Teherán se hunde

En resumen, mientras el hundimiento de Teherán es un problema localizado por acuíferos sobreexplotados, la sequía de Urmia es un desastre ecológico regional, pero ambos son síntomas de una crisis hídrica nacional que amenaza el futuro de Irán, con consecuencias sociales y de infraestructura que afectan a todo el país, incluida su capital. El traslado de Teherán al sur se dibuja en la propuesta del gobierno iraní, impulsada por el presidente Pezeshkian, consistente en mover la capital política y económica de Irán desde la congestionada, problemática y llena de socavones Teherán hacia la región costera del sur, específicamente a Makrán, cerca del Golfo Pérsico, para resolver problemas de agua, contaminación, seguridad y facilitar el comercio internacional.

 

Este proyecto, aunque genera debate por su enorme costo, complejidad y tiempo estimado para su ejecución, busca aliviar la presión sobre Teherán y aprovechar la ubicación estratégica del sur para el desarrollo económico y la seguridad nacional. Y todo esto es el aderezo que se cierne sobre la grave crisis política que sacude a Irán desde que aquel humilde clérigo exiliado en Francia, enemigo acérrimo de la Persia Imperial, y que no quería gobernar sino ser un simple líder espiritual se convirtió en dictador con un cargo a medida y una guadia personal, ejército paralelo, para el control total y absoluto de la población. Esa guardia creada por el ayatolá Jomeini se llamó Ejército de los Guardianes de la Revolución Islámica, conocido popularmente como la Guardia Revolucionaria Iraní o «Pasdarán», fundada en 1979 para proteger el nuevo régimen teocrático, y con ramas terrestres, aéreas y navales, además de la milicia voluntaria Basij, siendo en la actualidad una fuerza militar clave en Irán.

 

Esa brutal ideología convirtió a la mujer en un elemento pecaminoso a cubrir, su belleza fue difuminada de negro, convirtiendo a la mujer en una refugiada en su tierra, y privando a la sociedad de las sonrisas y las risas abiertas de madres, abuelas hijas y hermanas. Lo digo abiertamente, el islam es una ideología totalitaria que bajo la pátina de religión tiene el objetivo de alcanzar el control personal y social buscando el establecimiento de una teocracia global.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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