
«No sabemos realmente por qué, cada día, es más difícil contener las ansias de dominación sobre las personas por parte del estado»
No sabemos realmente por qué, cada día, es más difícil contener las ansias de dominación sobre las personas por parte del estado, sea cual sea su estructura política. Incluso en democracia parece que, en los parlamentos se da por buena la actitud de las mayorías, dejando de lado muchas veces las más informadas y de mejor nivel intelectual. Hablo de la que puede aportar la minoría más preparada e intelectualmente más brillante que poseen algunos individuos que no forman parte de lo que llaman masa y que, por supuesto, no les otorga el derecho a no tener en cuenta las opiniones de otros. Esto en cuanto a que cualificadas o no, crean conflictos por lo que yo doy en llamar, disputas de patio de instituto, en donde obcecados jovencitos y jovencitas se empeñan en decidir acerca de temas que les sobrepasan con creces.
Sin embargo, ellos creen estar en posesión de una verdad indubitable, basada siempre en argumentos de derechas o izquierdas y no científicas, lo que desde luego es un despropósito, con toda certeza. ¿No es esto, ciertamente la democracia? Lo que llaman “la fiesta de la democracia”; el día de las elecciones, no es ni más ni menos que una burda manipulación de las mentes, tras un periodo de lavado de cerebro de días y días. Consideradas global o individualmente creo que no son capaces de discernir que es lo deseable para el conjunto de la nación. Quizás desde un punto global acerca de un diseño libre de sociedad, debería ser lo bueno, lo adecuado. Pero esta manera de decidir acerca de asuntos que afectan a todos, parece ser manejada por manos ocultas de solo unas selectas personas, que una vez pasados los periodos electorales, al parecer, pueden hacer caso omiso de las directrices que les hayan sido otorgadas por lo que yo llamo el “cacareado a todas horas, pueblo”.
Unos pensamientos surgidos de la globalidad de habitantes de un país deciden sobre cualquier otra mente individual disidente, por mucha razón que posea. Esto a mi modo de entender, aparta la excelencia, de la vida, en general. Esta especie de mano directora se encuentra siempre en la sombra y sobrevolando todo aquello que pueda poner en peligro los postulados globales de alguno de los bloques en que se ha dividido el mundo. Que uno u otro sean poseedores de la verdad, es totalmente indiferente, porque lo importante solo es el grado de libertad que tengan los individuos administrados, aunque para ellos pudiera ser peligrosa esa libertad. Este estado de cosas no debería ser así, pero es verdad que hay una gran parte de la población, que carece tanto de información, como de formación para opinar acerca de asuntos a los que no llega la inteligencia normal de la mayoría de los seres humanos. Se pasa la individualidad a un sombrío y apartado lugar que puede resultar dañino, tanto para las personas como para un mundo con intereses liberales globales.

