Sobre lo poco que sabemos de Rusia y Ucrania. Por José Crespo

Sobre lo poco que sabemos de Rusia y Ucrania. En la imagen el Monasterio de San Jorge. Novgorod.

«Tras el fin de la II GM Ucrania no sólo recibió los territorios polacos, es decir Ucrania Occidental, sino también territorios húngaros y rumanos»

Quiero, sin parecer categórico, comenzar afirmando que tarde o temprano, no mañana ni pasado quizás en años, pocos o muchos, pero los territorios más occidentales de Ucrania que en su día fueron parte de Polonia (las regiones principales del oeste de Ucrania que formaron parte de Polonia, durante el periodo de entreguerras en la Segunda República Polaca, y hoy pertenecen a Ucrania son Galitzia, con ciudades como Leópolis o Lviv, y Volinia), Hungría (Transcarpacia, también llamada Rutenia Subcarpática, desde el siglo X hasta 1918), Rumanía (el norte de Bucovina, hoy parte del óblast de Chernivtsí, y el sur de Besarabia, también conocido como Budjak, en el óblast de Odesa) e incluso Rusia, como Odessa, regresarán a sus estados anteriores.

Especialmente dramático y desconocido resulta el asunto de Volinia, brutal masacre y limpieza étnica ejecutada durante 1943 y 1944 por el Ejército Insurgente Ucraniano (Ukrainska Povstanska Ármiya, o UPA) y otros grupos armados bajo el lema: «Masacrad a los polacos hasta la séptima generación, incluidos los que ya no hablan polaco», siendo las aldeas destruidas, hombres, mujeres, niños y ancianos asesinados a hachazos tras cavar sus propias tumbas… «En los últimos días se han dirigido importantes actividades de los nacionalistas ucranianos contra los polacos. Los nacionalistas llevan a cabo acciones de terror masivo y se debe resaltar que no disparan a los polacos, pero los matan con cuchillos y hachas, sin consideración de edad o sexo».

Aunque la mayor parte de estas zonas occidentales de la actual Ucrania no pertenecieron originalmente al núcleo del Imperio Ruso zarista durante siglos, como el este o el sur, lo cierto es que formaron parte del Imperio austrohúngaro y de Polonia. Sin embargo, pasaron a formar parte de la Unión Soviética, bajo el control de la URSS, tras los repartos de la Segunda Guerra Mundial en 1945, integrándose formalmente dentro de la República Socialista Soviética de Ucrania, y lo mismo que se exigió de la URSS su fragmentación tras su colapso en 1991 también sería lógico que ese reparto soviético fuera revertido a sus estados soberanos anteriores.

Cierto es que los pueblos sin memoria están predispuestos indefectiblemente a su desaparición, enfermedad que actualmente está padeciendo España, pero no es el tema de estas líneas.

Prosigamos.

Surge una primera pregunta, ¿cuándo surge y de dónde sale una ficticia Ucrania?, el estado ruso inicia su formación como estado centralizado en el año 862 cuando las tribus eslavas y fino-ugrias del norte llamaron al líder escandinavo varego, es decir vikingo, Rúrik para gobernar en Nóvgorod, dando origen a la dinastía rúrika y al primer pacto civilizatorio de la región. Así se formó la Rus de Kiev, que podría considerarse como la raíz común de las naciones de Rusia y de las regiones eslavas de Ucrania y Bielorrusia como parte de Rusia. Lo cierto es que en el año 1862 el Imperio Ruso, bajo el mandato del zar Alejandro II, celebró su primer milenio de existencia, de su soberanía como estado, con la erección del famoso monumento patriótico Milenio de Rusia en la ciudad de Veliki Nóvgorod, por ser la cuna tradicional de la historia del estado ruso, por encima de Moscú o Kiev. El monumento de bronce tiene forma de bola del mundo gigante sobre un pedestal con forma de campana, y muestra figuras de zares, artistas, santos y héroes que marcaron la historia del país.

Años más tarde, en el año 882 el príncipe Oleg que actuaba como regente, durante la minoría de edad de Igor, hijo de Rurik, tras el fallecimiento de éste en 879, se mueve hacia el sur por el Dniéper y llega a Kiev donde mediante emboscadas acaba con los gobernantes varegos locales Askold y Dir, inicialmente miembros de la comitiva de Rúrik, para establecer allí la capital de la Rus de Kiev. Oleg presentó al joven Ígor como legítimo heredero de sangre real y tras ejecutar a Askold y Dir tomó la ciudad sin resistencia.

Así, Rusia comenzó a desarrollarse y expansionarse mediante dos focos, Nóvgorod y Kiev.

La siguiente fecha significativa es el 988 que implicó la conversión el estado al adoptar el Cristianismo Ortodoxo, uniendo su cultura al mundo bizantino, fecha que se conoce como del Bautismo de la Rus, conmemoración de este evento histórico y religioso que se celebra cada año el 28 de julio, fecha en la que la Iglesia Ortodoxa honra la memoria del príncipe Vladímir el Grande, biznieto de Rúrik, quien adoptó el Cristianismo como religión oficial.

A partir de este momento se inicia la consolidación del estado ruso centralizado, un territorio unificado, una economía, una unión religiosa, un idioma, en definitiva, una cultura bajo un único poder, aunque los problemas sucesorios llevaron a la fragmentación territorial de la Rus, al igual que sucedió en la Europa medieval de quienes deseaban atribuirse la herencia legítima de Roma y Bizancio.

Más tarde bajo Yaroslav I el Sabio, Príncipe de Rostov (987-1010), Gran Príncipe de Nóvgorod (1010-1034) y Príncipe de Kiev (1016-1018), la Rus de Kiev inició un proceso gradual de fragmentación política y aunque Yaroslav mantuvo el territorio unido y en su máximo esplendor, su sistema sucesorio y la creciente autonomía de los principados regionales provocaron la división del Estado en señoríos independientes durante el siglo XII, lo cual implicó un síntoma de debilidad advertido en ese momento por sus enemigos ante las presiones externas fundamentalmente venidas de Asia.

El sistema de sucesión rotativo, Lestvitsa, implicaba que el poder pasaba de hermano a hermano y luego a los hijos, lo que generaba constantes disputas dinásticas por el trono de Kiev. Las incursiones constantes de pueblos como los polovtsianos, cumanos, desestabilizaron las rutas comerciales y obligaron a los príncipes a defender sus propios territorios de manera aislada. 

Los cumanos, llamados polovtsianos o pólovtsy, en relatos y crónicas eslavas antiguas de la Rus de Kiev, fueron una poderosa confederación de pueblos nómadas de origen túrquico occidental y kipchak. Dominaron la estepa euroasiática, conocida como Cumania, desde el siglo XI hasta la invasión mongola del siglo XIII, extendiéndose desde el río Volga y el norte del mar Negro hasta los Balcanes y Hungría.

Hacia el siglo XII, la Rus dejó de ser un estado unificado para convertirse en un mosaico de principados autónomos que competían entre sí.

Así se abrió la puerta a la llegada de los mongoles cuando Batú Kan llegó a los territorios de la Rus de Kiev entre los años 1237 y 1240 al mando de un gran ejército mongol. Su campaña destruyó importantes ciudades como Riazán y Kiev, devastando a sangre y fuego todo el territorio, lo que fragmentó la región aún más e instauró el dominio de la Horda de Oro por más de dos siglos. Las ciudades del norte mantuvieron cierta soberanía, pero pagando tributos comenzándose a formar la semilla de un estado unificado alrededor de Moscú mientras que la parte rusa del sur, Kiev, se orientó hacia el foco de poder naciente del ducado de Lituania, o lituano ruso pues el elemento ruso era una parte significativa, sino incluso la más importante, pues hablaban la lengua rusa primitiva y eran ortodoxos.

El Gran Ducado de Lituania fue un vasto Estado europeo de los siglos XIII al XVIII y aunque fundado por tribus bálticas, gran parte de su territorio e influencia abarcó tierras eslavas orientales del antiguo Rus de Kiev, lo que llevó a una profunda integración cultural y administrativa con el elemento ruteno, eslavo oriental. Cubrió, para hacernos idea, el territorio de los actuales países de Lituania, Bielorrusia, Ucrania y Moldavia, incluida Transnistria.

Luego vendría la unión del Gran Ducado, un vasto estado medieval y moderno, con el reino de Polonia, lo que constituyó una de las superpotencias más grandes y singulares de Europa entre los siglos XIV y XVIII, conocida como la República de las Dos Naciones. Este hecho sellado primero dinásticamente en 1385 y consolidada políticamente como la República de las Dos Naciones por la Unión de Lublin en 1569, supuso en el ámbito espiritual la conversión de Lituania al catolicismo romano y la subordinación de sus estructuras eclesiásticas a la autoridad del Papa en Roma, integrando los territorios bálticos y eslavos orientales en la órbita de la Iglesia latina frente al paganismo y la influencia ortodoxa o protestante.

Ello implicó la ‘polonización’ de los territorios sometidos extendiendo su lengua y extendieron la idea de que no eran realmente rusos sino gente de la frontera es decir ucranianos, en su significado original.

La palabra «Ucrania» y el gentilicio «ucraniano» provienen de la raíz eslava kraj, o krai, que significa «borde», «orilla» o «frontera». En la lengua polaca antigua, el término ukraina se usaba de manera genérica para designar cualquier zona fronteriza o marca territorial, y pasó a referirse a las tierras de la frontera oriental habitadas por los eslavos orientales. Actualmente un krai, o kray, es un tipo de región administrativa en Rusia cuyo significado es «territorio» o «frontera» y aunque hoy en día, tienen el mismo poder legal que un óblast o provincia, mantienen la denominación de krais por razones históricas, que podemos apreciar sobre un mapa general de Rusia, al estar en su momento en zonas de periferia durante la expansión del Imperio Ruso.

Carta del atamán o hetman Bogdán Jmelnitskiy al zar Alejo I con la solicitud de anexión al Zarato ruso. Cherkasy, 8 de junio de 1648.

 

En definitiva, los ucranianos no eran ningún grupo étnico diferenciado eran los rusos ubicados en su frontera, grupos maltratados muchas veces con crueldad, lo cual sembró en ellos un sentimiento de rebeldía y reclamación antes las autoridades de Varsovia solicitando reiteradamente ser respetados, ser gobernados por rusos y con clérigos ortodoxos. Como consecuencia del desprecio centenario, en 1654, los cosacos ‘fronterizos’ o ‘ucranianos’, cosacos de Zaporiyia, liderados por el hetman Bohdán Jmelnitski, Bogdán Jmelnitskiy, rompieron con Varsovia y firmaron el Tratado de Pereyáslav para subordinarse al zar de Rusia Alejo I, y con ello reclamaban el fin de la opresión religiosa católica, los abusos de la nobleza polaca y la soberanía sobre las tierras cosacas de Ucrania. Rechazaban el sistema socioeconómico de la Mancomunidad Polaco-Lituana que explotaba al campesinado ucraniano. Defendía la Fe Cristiana Ortodoxa frente a la presión de la Iglesia Católica Romana y la Unión de Brest, con la exigencia de reconocimiento político y militar para el hetmanato frente a las autoridades de Varsovia. 

Rusia inicialmente no aceptó pues no deseaba la guerra con Polonia, pero al final el pacto desencadenó una larga guerra de trece años entre el Zarato Ruso y Polonia-Lituania (1654-1667), hasta que el conflicto concluyó formalmente con la Tregua de Andrúsovo, dejando el territorio ucraniano o fronterizo dividido por el río Dniéper con lo que su orilla izquierda donde estaba Kiev regresó de nuevo a Rusia con todas sus tierras, mientras la margen derecha del río quedo bajo control de Polonia.

Los campos salvajes, antaño saqueados por los turcos para obtener mano de obra y mujeres destinadas a la venta de esclavas.

Posteriormente bajo la emperatriz Catalina II, Rusia recuperó todas sus tierras históricas incluyendo el sur y el oeste, amplió con éxito las fronteras del Imperio ruso hacia la costa norte del mar Negro a costa del Imperio otomano. Mediante las guerras ruso-turcas y el Tratado de Küçük Kaynarca de 1774, Rusia obtuvo el control estratégico de la región de la Nueva Rusia y la anexión formal al estado ruso de Crimea y la región de Kubán en 1783.  

Se fundaron ciudades estratégicas y puertos militares para consolidar el dominio naval ruso en la zona, entre ellos ciudades rusas tristemente conocidas a día de hoy como Jersón, Sebastopol, Nicolaiev (Mikolaiv), Yekaterinoslav (Dnipro) u Odesa en 1794, sobre la antigua fortaleza otomana llamada Jadsibey o Jadzhibey, donde la calle principal y más famosa del centro de Odesa se llama Deribasovskaya en honor a su fundador español.

 

Debemos de dejar de mirar a Rusia como una tierra lejana y desconocidaJusto antes de la primera Guerra Mundial y aprovechando esas ideas de ‘ucranización’ el estado mayor austriaco comenzó a promover la idea de Ucrania y la ‘ucranización’ pues en vísperas de  ese enfrentamiento mundial el propósito no era otro  que el de debilitar a un posible adversario creando una zona territorial provechosa en la zona fronteriza, y de nuevo esa idea étnica comenzó a ser promovida desde Austria, y en el siglo XIX aparecen teóricos de la independencia de Ucrania aunque insistían en mantener una relación cordial con Rusia pero tras la revolución de 1917 los bolcheviques intentaron restaurar la estatalidad desatándose una guerra civil e incluso con Polonia con la que se firmó la paz en 1921 sellándose mediante el Tratado de Riga, firmado el 18 de marzo de ese año. Este acuerdo puso fin oficialmente a la guerra polaco-soviética (1919-1921), suscrito en Riga entre Polonia, por un lado, y la RSFS de Rusia junto con la RSS de Ucrania, por el otro, fijándose las fronteras orientales de la Segunda República Polaca durante el período de entreguerras, pasando la orilla derecha del Dniéper de nuevo a Polonia. 

 

Nueva Rusia.

Sería en 1939 cuando Adolf Hitler exigió a Polonia la ciudad libre de Danzig y el paso por el corredor polaco para unir Prusia Oriental con el resto de Alemania. Esta demanda provocó una grave crisis internacional que culminó con la invasión alemana de Polonia el 1 de septiembre de 1939, dando inicio a la Segunda Guerra Mundial. Tras los Acuerdos de Múnich de septiembre de 1938, firmados por el Reino Unido, Francia, Italia y Alemania en que se cediendo los Sudetes alemanes de Checoslovaquia al Tercer Reich sin contar con el gobierno de Praga y aunque Polonia no colaboró militarmente con la Alemania nazi como aliada, sí aprovechó la debilidad de Checoslovaquia para lanzar un ultimátum y anexionarse la región fronteriza de Český Těšín (Teschen), que le había sido arrebatado por los checoslovacos en 1920 tras la guerra polaco-soviética, y pequeños territorios en Eslovaquia con población polaca, un acto de oportunismo político muy criticado internacionalmente.

Polonia fue víctima de su propia política sobre Checoslovaquia y tras los conocidos protocolos de Molotov y Ribbentrop parte de los territorios pasaron a Rusia, incluida Ucrania Occidental.  El Pacto Ribbentrop-Mólotov, firmado el 23 de agosto de 1939, incluyó un protocolo adicional secreto que dividió Europa Oriental en esferas de influencia entre la Alemania nazi y la Unión Soviética. Este acuerdo facilitó la invasión conjunta de Polonia y la expansión soviética sobre los Estados bálticos y parte de Rumanía.

Ucrania, el debate entre occidentales y prorusos

Rusia, ahora bajo el nombre de Unión Soviética, regresó a sus territorios históricos quedando consolidados tras el fin de la II GM, Guerra Patria para los rusos, Polonia como compensación estratégica recibió los territorios occidentales que originalmente eran tierras alemanas, se devolvió el acceso al mar Báltico y Dantzig.

Corriendo 1922 se formaba la Unión Soviética que quedó oficialmente constituida el 30 de diciembre de ese año mediante la firma del Tratado de Creación de la URSS. Las cuatro repúblicas fundadoras iniciales fueron Rusia, Ucrania, Bielorrusia y la Transcaucasia. Los bolcheviques crearon la Ucrania Soviética que hasta ese año y momento existía, es decir Ucrania nace en 1922. Stalin, por su parte, insistió en que estas repúblicas entraran como formaciones autónomas y manteniendo el derecho, según Lenin creador del estado Soviético y de Ucrania, a poder salir libremente de la Unión Soviética, quedando incluidas dentro en esa naciente Ucrania gentes y tierras que nunca habían sido Ucrania y ahora pasaba a ser República Socialista Soviética de Ucrania, incluyendo el litoral norte del mar Negro que nunca había sido Ucrania y que era ruso desde Catalina II y sin ninguna relación histórica con Ucrania y resultado de las guerras ruso-turcas que ya hemos dicho que su nombre era el de Nueva Rusia.

Mapa etnolingüístico de Ucrania.

Durante la época soviética se mantuvo cierta política de ucranización o ‘indigenización’, quizás para contentar a los líderes comunistas de origen en ese territorio, política que no sólo se aplicó a Ucrania sino al resto de repúblicas federativas.

Tras el fin de la II GM Ucrania no sólo recibió los territorios polacos, es decir Ucrania Occidental, sino también territorios húngaros y rumanos, lo que nos lleva a la evidencia de que Ucrania es realmente un estado artificial surgido en el siglo XX, por diversos intereses y voluntades como la de Stalin. 

Esa ucranización, incluso violenta y nacificadora, se mantuvo tras el fin de la Unión Soviética lo que llevó a Rusia a promover la Operación Especial para defender los territorios rusófonos agredidos por el sátrapa Zelenski empeñado en prolongar el sufrimiento, empobrecimiento y endeudamiento de su pueblo y del resto de Europa en favor de los grandes negociantes de armas e intereses energéticos diversos, a los que por supuesto los pueblos ruso y ucraniano les da exactamente igual.

José Crespo

José Antonio Crespo-Francés. Soldado de Infantería Española, Doctor en Artes y Humanidades. Enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Vázquez de Coronado, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica y Españoles Olvidados del Pacífico. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por". Si Vis Pacem Para Bellum

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