
«Si Rusia hubiera querido habría planchado Ucrania pero se ha limitado a la defensa de Dombás y de Crimea, ese regalo comunista a Ucrania como compensación del genocidio ucraniano del Holomodor»
El conocido influencer radiofónico vuelve a acusar a Putin de secuestrar decenas de miles de niños ucranianos.
Su anticomunismo le lleva a tales y absurdas manifestaciones en un conflicto surgido tras la Operación Militar Especial decretada por Rusia para actuar en protección del pueblo rusófono masacrado y perseguido por los falsos militares del batallón Azov más conocidos por su brutalidad consentida y alentada desde el gobierno corrupto del cómico Zelenski.
Angelitos que entran en los pueblos cuando se retiran los rusos y se cargan a quienes consideran colaboradores de los rusos.
A Europa y occidente en general no le interesa ni debe interesar azuzar el fuego en el polvorín ucraniano.
Este grave problema deben solucionarlo quienes lo provocaron y no otros.
Desde que Trump tomó las riendas de EEUU su proyecto decidido de acabar con esa guerra entre hermanos eslavos, que no nos va ni nos viene y en la que se demuestra una total ignorancia de lo que fue la Nueva Rusia, denominación usada durante el Imperio ruso del siglo XIX para el territorio de la costa norte del mar Negro, actualmente forma parte del sur de Ucrania, sur de Rusia, Besarabia y Transnistria, tierras recuperadas por el imperio ruso y que estaban en poder de los turcos.
Conflicto en el que España no pinta nada, cuando nuestra preocupación ha de ser la defensa de nuestros intereses y fronteras, Gibraltar, Canarias, Ceuta y Melilla.
Este conflicto y su posible solución ha sido saboteada una y otra vez desde Francia e Inglaterra, que han jugado permanentemente a alentar al muñeco Zelenski más interesado en meter de hoz y coz a Europa en esa guerra ignorando que la Ucrania moderna fue creada en su totalidad por la Rusia Bolchevique.
Por encima de todo debemos de pensar a quién beneficia y qué intereses ocultos manipulan una guerra que nadie quiere.
Si Rusia hubiera querido habría planchado Ucrania pero se ha limitado a la defensa de Dombás y de Crimea, ese regalo comunista a Ucrania como compensación del genocidio ucraniano del Holomodor.
Región de Crimea que históricamente fue siempre rusa. Lo que me extraña y lamento es que no se hubiera recuperado esa gran capital rusa como es Odessa, en cuya fundación, para Catalina la Grande, tuvieron tanto que ver dos señalados españoles.
Dos españoles que fueron clave en la fundación de Odesa: el militar José de Ribas y Boyons, quien lideró el proyecto para Catalina la Grande y fue su primer gobernador, y su hermano Félix de Ribas, que participó en la construcción y el desarrollo inicial, aunque José es la figura central y más reconocida, dando incluso nombre a una calle principal (Deribasovskaya) en su honor en la ciudad.
Intentar seguir asociando Putin y Rusia con comunismo es una falacia muy alejada de la realidad, que nos lleva al intento de seguir manteniendo un enemigo que diera sentido a la OTAN tras la autodisolución del Pacto de Varsovia.
Aquel momento en el que se cerró la puerta a Rusia y fue traicionada la buena voluntad de Gorbachov en su sano y justo deseo de integración en Europa con la creación de un espacio de paz que se extendiera desde Canadá a Vladivostok. James Baker tildó de utopía imposible esa integración… interesaba mantener viva la idea de un enemigo a las puertas de Europa. Les pareció poca la fragmentación de lo que fue la Unión Soviética y lejos de ello se comenzó a rodear el espacio ruso de más y más bases norteamericanas y sistemas de ataque, intentando ponerlas cada vez más cerca de Moscú con la idea de acabar con su suministro energético a Europa para lograr un cerco económico y estrangular a Rusia. Con la desaparición de la URSS, Rusia pierde el 30 por ciento de su territorio y el 40 por ciento de su riqueza nacional
Creo sinceramente que no puede haber una solución sin reconocer la soberanía rusa sobre Crimea y Dombás.
Reconozco mi error pues siempre pensé que Rusia llegaría a alcanzar y recuperar Odessa y Transnitria recuperando una necesaria salida a los mares calientes que se le ha negado permanentemente. Interesa meditar sobre quienes son las auténticas víctimas y quienes son los verdugos.
Impidamos que se nos caliente la cabeza con el fantasma del comunismo mientras que las grandes gasísticas y petroleras norteamericanas se frotan las manos, junto con los fabricantes de armas que han seguido trabajando a marchas forzadas con el objetivo de llevar a territorio ruso la guerra provocada por Ucrania por convertir en parias a los ucranianos rusófonos, bielorrusos, polacos, húngaros, eslovacos, moldavos, rumanos y gitanos mediante sus leyes de ucranización.
Tengamos muy presente que sólo se sientan seriamente a la mesa de la negociación las naciones que disponen de unas Fuerzas Armadas de envergadura.
Animo a que cada uno se forme su propio criterio respetando a quien piense diferente e incluso al sano debate pero huyendo de clichés, lugares comunes y el manoseo de eslóganes, pues la guerra en Ucrania no surgió mediante generación espontánea, sino como consecuencia de una permanente actitud geopolítica agresiva de los EEUU de América, sin olvidar cómo en 1990 Washington aseguró a Gorbachov que no se expandiría hacia el este según palabras del entonces secretario de estado James Baker.
Sólo así podremos imaginar y ver con realidad un auténtico horizonte de paz estable.

