Desclasificando, que es gerundio, un instrumento más del autócrata. Por Antonio de la Torre

Jorge Dezcallar fue el primer civil en dirigir el CNI. «Desclasificando, que es gerundio, un instrumento más del autócrata». Fotografía de Gonalo Pérez para La Razón.

«Jorge Dezcállar fue embajador de España en Marruecos en el primer gobierno de José Mª Aznar y primer civil que dirigió los servicios de Inteligencia españoles»

Esta semana me tomo un respiro sobre mis crónicas y voy a compartir un artículo que me ha resultado interesante y sobre el que me voy a permitir algunos complementos entre guiones, con permiso de su autor, por supuesto sin corregir nada del escrito original, impensable, teniendo en cuenta que el que escribe tiene una gran información sobre los servicios de Inteligencia y una dilatada experiencia diplomática de las que yo carezco. 

Se trata de un artículo publicado en La Vanguardia y en el Diario de Mallorca este domingo, día 20 de septiembre de 2026, que, con el título NO TODO VALE…, escribe Jorge Dezcállar, embajador de España en Marruecos (1997-2001) en el primer gobierno de José Mª Aznar y primer civil que dirigió los servicios de Inteligencia españoles como director del Centro Superior de Información de la Defensa (CESIF) y de su sucesor Centro Nacional de Inteligencia (CNI), entre 2001 y 2004. Fue sustituido al llegar José Luis Rodríguez Zapatero por Atocha, cuyo ministro de Defensa, el hoy millonario dominicano José Bono, nombró al que había sido su consejero de Industria y Trabajo Alberto Saiz, que tuvo que dimitir en 2009 tras una comprometida situación que no viene al caso ahora, pero que a lo mejor trae causa con todo lo que estamos sabiendo de la corrupción en el partido socialista y haya que dedicarle alguna reflexión más adelante.   

Este es el artículo que comparto literalmente: 

«No me parece bien desclasificar documentos para ayudar al gobierno en su desesperado intento de disfrazar su torpe gestión de la crisis de Ceuta a cambio de denigrar la labor del CNI y de los servicios de Información del CNP, de la GC y de la misma Inteligencia militar. Todos a los pies de los caballos para lustrar la imagen de un presidente ausente durante todo el mes de agosto, que solo a duras penas va aceptando que no estamos ante una crisis migratoria sino ante una policrisis política, de seguridad, social, humanitaria, sanitaria y también migratoria. Y si falla el diagnóstico no se puede acertar con el remedio. Menos mal que Von der Leyen nos ha dado un respiro con su firme defensa de la españolidad y europeidad de Ceuta y Melilla. Un éxito diplomático» –del Partido Popular español, por medio de su homólogo europeo, con el apoyo del grupo de Giorgia Meloni y los Patriots en los que se integran VOX, añado yo–. 

Continúa Dezcállar diciendo que  

«Aznar también desclasificó documentos del CNI con la misma intención tras el trágico 11-M –no se atrevió a suspender las elecciones de setenta y dos horas después de aquel trágico atentado/golpe de Estado, añado también yo–. El PP no perdió aquellas elecciones por el atentado sino por lo mal que lo gestionó, y la opinión no le compró la moto como tampoco se la compra ahora a Sánchez, para quien esto de echar la culpa al CNI se está convirtiendo en costumbre pues ya defenestró a su directora Paz Esteban para dar una alegría a los golpistas catalanes, igual que también destituyó a su ministra de Asuntos Exteriores, Arantxa González Laya, para contentar a Marruecos tras la visita médica a España del líder del Frente Polisario. Ahí empezó una política de permanente apaciguamiento que Rabat interpreta como debilidad y que nos ha llevado hasta el actual ataque contra nuestra soberanía e integridad territorial» –como el propio Pedro Sánchez dijo el 31 de julio, 24 horas después del comienzo de la invasión: “Definir lo que ha sucedido el día de ayer como un ataque, una violación de la integridad territorial de España”–.  

«No se deben filtrar informes de un servicio de Inteligencia porque un texto que parece inocente al profano ofrece pistas preciosas a los profesionales sobre nuestros procedimientos y carencias en el ámbito de la Inteligencia, sobre lo que sabemos y lo que ignoramos, sobre nuestras prioridades, sobre lo que nos interesa y lo que no, sobre los medios de que disponemos y los que nos faltan, sobre lo que consideramos amenazas y sobre los criterios empleados para valorarlas… y les da una información muy valiosa para confundir a nuestros analistas y dificultar su trabajo, sin menospreciar otras cuestiones como conocer el tiempo que pasa entre detección, evaluación y respuesta. Todo eso es oro molido para los servicios de Inteligencia extranjeros y el gobierno se lo acaba de ofrecer en bandeja.» 

«Además, la desclasificación pone en peligro a agentes, informadores y colaboradores –no me atrevería a asegurar que no fuera esa, precisamente, la intención de nuestro presimiente, digo yo– que son la mayor riqueza de cualquier servicio de Inteligencia, al dar a conocer detalles que parecen inocuos pero que, analizados por profesionales, ayudan a desvelar quién conocía cierta información en un momento y lugar determinados y ayudar así a estrechar el cerco sobre un topo o un colaborador. Además, ¿qué servicio extranjero va a compartir información que puede acabar en los periódicos? Ninguno, y eso es grave porque por esa vía entran datos muy sensibles para la lucha antiterrorista y podemos pagarlo muy caro. Por último, ¿con qué tipo de cautelas escribirán sus informes a partir de ahora nuestros analistas cuando saben que pueden acabar comentados en las tertulias televisivas? Sin contar con la desmoralización de los miembros de un servicio puesto en la picota por la conveniencia cortoplacista de un gobierno al que no importa desprestigiarlo ante todo el mundo para salvar -sin éxito- su deteriorada imagen. 

Porque el gobierno ha desclasificado 40 informes del CNI, el CNP, la GC y las FFAA sin convencer más que a la propia parroquia que ya era conversa y devota. Todos los demás siguen creyendo que fue advertido con tiempo, que no supo/pudo/quiso reaccionar, y que Marruecos algo ha tenido que ver con lo ocurrido. Conclusión: se ha hecho un daño a servicios importantes para la seguridad del Estado sin beneficio alguno para un gobierno que hace tiempo perdió su credibilidad

Además, la desclasificación ha sido parcial. Siempre es así. El desclasificador solo desclasifica lo que le conviene y tacha (“edita”) los fragmentos que no convienen a sus propósitos. En Estados Unidos se han desclasificado miles de páginas severamente “editadas” de los archivos del pederasta Epstein que muestran a Donald Trump como alma cándida y bondadosa que solo coincidió con él en galas benéficas. ¿A alguien le extraña?

Hasta aquí el buen artículo del exembajador, que también lo ha sido en la Santa Sede (2004-2006), con Rodríguez Zapatero, y en los Estados Unidos (2008-2012) con este último y primeros meses de Mariano Rajoy, y director general de Política Exterior y de Asuntos Políticos entre 1985 y 1996 con Felipe González, por lo que no se le puede colgar ningún sesgo partidista con el PP. Es decir, estuvo con casi todos los presidentes, desde Aznar, menos con el actual, que después de negarse a sí mismo y transformar la invasión en crisis migratoria: “La crisis cambió de naturaleza y pasó a ser lo que es hoy”, nos decía en su comparecencia en el Congreso el pasado 3 de septiembre, y exculpaba ese mismo día a Marruecos: “Lo cierto y la verdad es que a día de hoy nadie ha aportado pruebas al Gobierno que permitan concluir que esta entrada masiva en la ciudad española de Ceuta fuera diseñada o ejecutada por las autoridades marroquíes”.

Ambas manifestaciones después de que en una de sus cadenas amigas, la SER, mientras Ceuta llevaba un mes invadida, nos dejara constancia de su verdadera vocación de servicio, en el programa Hoy por Hoy del 31 de agosto, a su vuelta de unas largas vacaciones en La Mareta: “He trabajado y he descansado también, ese es mi derecho”. Lo que nos hizo recordar aquel “Si necesitan ayuda, que la pidan”, en la DANA de Valencia, en 2024, o “Son las 5 y no he comido”, tras una larga reunión de la ejecutiva socialista en Ferraz, en 2025, cuando despidió así a los periodistas que había tenido varias horas esperando. Pero se ha vuelto a superar esta semana, a la salida del hemicirco tras la última sesión de descontrol del desgobierno, cuando una periodista le hace esta pregunta ‘Presidente, ¿cómo explica que haya 1.000 menores en las calles de Ceuta, todavía?’ y sin mirarla a la cara, como el chulo de barrio que es, le responde “Eso a Vivas, pregúnteselo”. ¿Cómo que pregúnteselo a Vivas?, ¿pero no hay un mando único que se llama Ángel Víctor Torres? Y eso después de decir el lunes en El Intermedio de La ‘SeCta’ con su amigo Wyoming respecto al presidente ceutí que “El 21 trabajamos codo con codo y en 2026 no ocurre lo mismo”, contraprogamando a la otra cadena del Grupo Atresmedia, en la que, en el programa El Hormiguero de Pablo Motos, el propio Juan Jesús Vivas decía respecto de Sánchez que “Vino el 31 de julio y luego vinieron las vacaciones y ya no he vuelto a hablar con él”. Y aquí conviene recordar a Groucho Marx: “¿A quién va usted a creer, a mí o a lo que están viendo sus ojos?”. Pues eso, yo con Ceuta y con Vivas, por supuesto.

 

 

 

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

Artículos recomendados

Deja un comentario