
«Nombró ministros entre los perfiles más obtusos y esperpénticos para hacer de ellos sus esclavos, lo consiguió»
En la democracia sanchista, lo normal es que su gobierno dirija una cloaca, o dos, o quince, cuya labor esencial sea la de amenazar y coartar a la prensa libre, entorpecer la labor de jueces, fiscales y miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado, que investigan los innumerables chanchullos del partido gobernante.
En el caso de la jueza Biedma, la cloaca del partido de Sánchez llegó a contactar con dos clanes de narcos para asesinar a la jueza que instruía el sumario donde el hermano del presidente del gobierno era el principal encausado.
Soy de los que creen que lo peor de Pedro Sánchez está por llegar, y por salir. De lo que sí podemos estar seguros es de que será tan grave y corrompido, como todo lo que ha venido perpetrando desde que nos empezó a dictar.
Sánchez nunca hizo amigos fieles, ni tuvo colaboradores leales, los compró, los ató a la pata de su poder, y los despojó del alma, aunque la mayoría ya carecía de ella. Las almas sin sentimientos formales no son almas, son tumores repletos de miseria moral y podredumbre, basura corrompida en un mundo en el que hasta las hienas más sanguinarias atesoran más honorabilidad que todos los progresistas juntos, con Sánchez al frente.
Nombró ministros entre los perfiles más obtusos y esperpénticos para hacer de ellos sus esclavos, lo consiguió. Ejemplos a montones, cretinos por sacos, estúpidos por arrobas, indigentes morales por toneladas. La escoria nunca se enumera por su número, se calcula por el espacio que ocupa en los ministerios.
El sanchismo es el arte de interpretar los sueños húmedos de un vulgar timador, a sus esbirros les sirvió para que “insignes” putas y mayestáticos descuideros hoyaran el sancta sanctórum sociata, sabedores de que su amo había gozado de las ventajas de ese submundo, donde muchos de sus futuros siervos ya habían taladrado carnes trémulas, y otros materiales circundantes, y circundados.
El sanchismo repartió más viviendas entre sus putas y mantenidas, que construidas en ocho años de satrapía. El despreciable charlatán, puñetero embustero y grandísimo farsante, llegó a prometer la construcción de cientos de miles de viviendas, nunca las hizo. Hoy, derrotado en el congreso, acusa a la derecha de no haber votado su enésima patraña, montando una acampada en Sol. El pucherazo electoral está servido.
El esbirriato sindical, convaleciente por ácido úrico tras la ingesta desaforada de crustáceos, acude arrastrándose a Moncloa, la orden es terminante, proclamar una huelga general contra la derecha. En el interín, Sánchez se someterá a la enésima “gallarda”, a cargo de los dos líderes sindicales. Al gobierno no le gustan los toros, pero adora las corridas.
Más infame que él nunca hubo nadie, ni siquiera el proxeneta que lo patrocinó. El progresismo abrió muchas puertas, tantas que llegó a ser ejemplo máximo en todos los asuntos donde la corrupción era moneda común, y el trasiego de dinero esquilmado, la savia que alimentaba el árbol hediondo del progresismo sanchista.
El progresismo es el arte de aparentar tener poco, y usar el poder para quedarse con todo, por eso la izquierda siempre exhibió el orgullo de tener los ladrones más ideologizados. Atracadores “preocupados” por la pobreza del proletariado, quizá ese fuese el motivo por el que decidieron robarlo todo. Sin pobreza que combatir, no habría más pobres, ahora dirán que la miseria es el nuevo credo de sus bases.
Sánchez ha disuelto las cámaras, legislando tiránicamente desde la diputación permanente del congreso, si viviera Carl Schmitt, enrojecería de envidia ante la osadía del verdugo de la democracia española. La democracia ideal para Sánchez sería como un burdel, donde él, ejercería como sumo proxeneta, quizá sea esta la clave de bóveda para entender el progresismo de este despreciable sujeto.
Esta farsa acabará muy mal. Quién mal anduvo, mal acabará, lo grave es que por el camino muchos caerán. Este degenerado, este yonki del poder absoluto, no se irá por decisión de las urnas, antes arrastrará a muchos en su caída, incluida la democracia española.
Se acuerdan de … ¡Las putas al poder que sus hijos no dan para más!
Pues eso.
¡VIVA LA LIBERTAD!
¡¡VIVA CEUTA ESPAÑOLA!!
¡¡¡VIVA POR SIEMPRE ESPAÑA!!!

