(Cronografías XIV) Pronóstico y conjetura. Por Diego Pardos

Pronóstico y conjetura

«Rebeca Argudo acaba de firmar la columna con la que ganará el próximo año el Premio Mariano de Cavia»

No busquen más: o por mejor decir, y como sólo se busca una vez, encuentren la columna del pasado jueves en el ‘ABC’ titulada «La buenísima educación» y léanla sin falta. Yo lo he tenido que hacer dos veces asombrado del dispendio gramatical que ha empleado Rebeca Argudo, del acierto estilístico y del dardo musical, todo muy alejado del tono jocoso y gamberro que suele emplear.

Ahora que se ha fallado (con perdón) el nombre del ganador del Premio Planeta, ya hay maldicientes (sin duda envidiosos) que achacan la autoría no a su legítima premiada, sino a la I.A., que no es, aunque coincida, Isabel Allende, sino la tan discutida Inteligencia Artificial. Confieso que tal pensé al mirar con ojos atónitos el artículo de doña Rebeca: una broma de la Argudo, a medias planeada con un negro experto en la dichosa I.A. Por ello he buscado una segunda lectura de esta pieza con regusto a jeroglífico ruizquintaniano, llevada de la mano ligera por Emilia Landaluce y sentenciada a ratos con la frase precisa y autoritaria de Fernández de la Mora.
Rebeca Argudo acaba de firmar la columna con la que ganará el próximo año el Premio Mariano de Cavia.

Diego Pardos

Soy un hombre del franquismo, pues nací en Daroca en 1974. Pasé mi infancia en un lugar de la Celtiberia llamado Used y acudí a clases de bachillerato en Teruel, como Antonio Mingote (con resultados notoriamente distintos). En dos ocasiones gané (ex aequo) el Concurso de cuentos infantiles “Tertulia Goya” de Santander (años 2011 y 2015) y escribí la novela Las autonomuchas. El discreto exilio de Fernando Vizcaíno Casas (SND Editores, Madrid, 2018), con prólogo de Eduardo Vizcaíno de Sas. Y una segunda parte, en edición no venal. No contento con ello también colaboré en el periódico satírico La Gallina Ilustrada (2019-2020). Escribo, algunas veces, en el Diario de Teruel.

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