«Ojo con las rubias, por mucho que ustedes las prefieran. Aclaro que tampoco es obligatorio ser un caballero… que siempre queda la opción de ser ministro».
(IX) Cronografías: Rubias. Por Diego Pardos

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«Ojo con las rubias, por mucho que ustedes las prefieran. Aclaro que tampoco es obligatorio ser un caballero… que siempre queda la opción de ser ministro».

«Ni nuestro añorado Ibáñez adivinó el porvenir ni podemos decir que en materia de automoción el mañana esté escrito… ni siquiera dibujado».

«El final del verano no es una canción acaramelada para bailar agarrado, sino la irrupción del columnismo femenino».

«Atareado con su lectura y su habano y entregada Angélica al placer solar, apareció de nuevo el dron poniendo fuera de sí a Marcelino».

«¿Volverán nuestros amigos americanos picados por la curiosidad o sólo ansían su próxima cita en Egipto para el nuevo eclipse?».

«Unos niños pequeños, una pelota, un arco y unas flechas. ¿Es que no hay razones para tener algo de esperanza?».

«Pilar, duquesa de Luna y de Villahermosa, fue el gran amor de José Antonio. Yace en la catedral de Zaragoza, lejos de la Sacramental de San Isidro».

«Sánchez no escucha la música del maestro Azagra… Y ya planea instalar un piano de cola submarino en Lanzarote, por si las moscas».

«Y si la historia se tapó en la Corte; si no sería conveniente que el vuelo de una niña hiciera pasar por perturbada a gente principal…» .