Se acabaron las sesiones de control a la oposición desde el gobierno, así que a otra cosa maricones.
Conversaciones en el andamio. “Addio bello”. Por Francisco Gómez Valencia

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Se acabaron las sesiones de control a la oposición desde el gobierno, así que a otra cosa maricones.

«Ya no podremos hablar más de las tetas de Sarah sin que pida perdón la Belmonte. Ni podremos leer a la Durán. Ni podremos hacer chistes sobre Gertrudis».

Qué razón tiene mi amigo Adolfo. Porque siempre nos quedarán el Corte Inglés y el ¡Hola!, aunque no sé si ya el ¡Hola! y El Corte Inglés son como antes…

«Es corrupción literaria publicar (y premiar, para más recochineo) cualquier cosa que firme (otra cosa es que lo escriba) la estrella de turno de la televisión o la vida social».

«Hoy paseamos por las calles y ya no están los viejos quioscos que adornaban esa esquina ahora triste, o la acera anodina que ha sido ocupada por una estación de bicicletas eléctricas».

«Cuando a don Dionisio Rodríguez Martín huyó con el furgón blindado que custodiaba en aquel lejano día del año de 1989 se iniciaba una épica historia del bandolerismo contemporáneo».

«Ya lo saben: acudan a comprar La Bomba y exhiban el continente con alegría, estarán igual de encantados que al homenajear a doña Fedra Lorente sacando una vistosa foto de la Bombi».

«En su emisora local recordó su primera colaboración en las Navidades de 2013 donde se fraguó el llamado “Pacto de Calamocha” con Miguel Ángel Rodríguez».

«Escribo sobre las “musas” del periodismo porque si no serían los musos. Y “porque me da la gana”, que es argumento poco utilizado y que hay que usar más a menudo».

«Europeizar, homologar, resignificar, revisar y contextualizar… ¡Qué haríamos sin tan salvíficos y bonitos verbos!»

«Y a estas txarangas sumemos ahora las batukadas, que en Zaragoza podrían llamarse baturradas. Porque allí están muy de moda».