El eufemismo resulta de combinar la metáfora con una idea similar, por lo general, con una intención irónica o, incluso, satírica.
Los intríngulis del eufemismo. Por Amando de Miguel

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El eufemismo resulta de combinar la metáfora con una idea similar, por lo general, con una intención irónica o, incluso, satírica.

La realidad nos dice que los electores suelen votar a una u otra formación política con prescindencia del programa.

La corrupción del poder político se trata de una figura muy corriente, más de lo que indica la “investigación” de los tribunales de Justicia

En España, sigue sin valorarse gran cosa el espíritu de esfuerzo sostenido y la curiosidad se considera de modo despectivo.

Para despejar las dudas, lo mejor será recomponer el esquema de las ideas cardinales del sosegado discurso de Tamames.

La alegre etiqueta de feminista, que adopta para sí el actual Gobierno de España, sobre todo su exaltada sección femenina…

El Gobierno actual ha echado mano, sibilinamente, de la idea de los privilegiados impotentes para mandar sin conflictos o interferencias.

Son muchas preguntas sin respuesta racional. A no ser que consideremos como central la pura supervivencia en el poder como único propósito político.

La cima del retratismo podría ser “el paseo a la orilla del mar” (1909) de su mujer, Clotilde, y su hija, María.

El riesgo es que, tras prescindir de los acentos, perdamos el privilegio de que el castellano se escribe como se habla.

Se comprende el grito desesperado del ciudadano anónimo: Por favor, paren la bola del mundo, que quiero bajarme.

El estímulo más alentador de la actual moción de censura (condenada al fracaso electoral) es que ha destapado el frasco de las esencias.

La propaganda más efectiva se apoya en premios a los periodistas que apoyan al Gobierno o repiten los argumentos oficiales en la misma dirección.

Lo típico es que la ideología propia de un adulto se mantenga y, aun, se reafirme. Nada convence tanto como estar convencido.