«Las protestas en Madrid y Barcelona ya no son símbolo de libertad, sino reflejo del fanatismo de quienes confunden democracia con dictadura».
De la rebeldía al desvarío. Por Rodolfo Arévalo

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«Las protestas en Madrid y Barcelona ya no son símbolo de libertad, sino reflejo del fanatismo de quienes confunden democracia con dictadura».

«No recuerdo que abriesen la boca cuando Hamás asesinó a mil quinientos israelíes, niños y mujeres entre ellos».

«Zapatero legitimó su proyecto político y hoy sus herederos gobiernan en España mientras las víctimas quedan en el olvido».

«Entre los dos sumisos, Sánchez e Illa, están llevando a nuestra Patria –no en exclusiva, sino en compañía de otros– a una de las situaciones más críticas de su Historia».

«Todo el perroflautismo de la vociferante ultraizquierda elude describir como genocidio la actuación contra los cristianos nigerianos».

«Está claro que para prestar apoyo y auxilio se envía un buque de salvamento en ningún caso un buque de guerra».

«Retomemos la Historia para interiorizar que nunca existió ‘Palestina’ y los ‘palestinos’, tal como hoy se entiende y se quiere aplicar a día de hoy».

«Histórico discurso del Presidente ante la Asamblea General de la ONU solicitando el reconocimiento de la Ínsula Barataria como estado soberano».

«Estoy más que aburrido de la tortura televisiva y radiofónica a la que se nos somete con un punto en común que es la ideología y la manipulación».

«La imagen exterior de España ha vuelto a quedar por los suelos, cosa ya muy habitual en los últimos años de desgobierno socialcomunista».

«La solución no es fácil cuando una de las partes está fanatizada por una religión que invita, propone y ordena acabar con el infiel».

«Vaya por delante que no deseo la muerte violenta ni me alegraría por ello si un hecho así le ocurriera a Sánchez o Iglesias»,

Banderas palestinas, todas igualitas, con un palo idéntico, y si la policía quiere analizar las imágenes encontrará las mismas caras.

«Utiliza la palabra genocidio conscientemente, con la finalidad de contentar a sus socios del lado oscuro de la historia que lo mantienen en Moncloa, donde tan cómodo se encuentra».