La hecatombe del volcán ha sido un percance terrible para la población palmera y, además, un escándalo de desinformación para todos los españoles.
La verdadera hecatombe del volcán. Por Amando de Miguel

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La hecatombe del volcán ha sido un percance terrible para la población palmera y, además, un escándalo de desinformación para todos los españoles.

Ha dimitido el ministro Castells, ha dejado un gran hueco en la «política universitaria» pero ha tenido la delicadeza de esperar a cumplir dos años en el cargo.

Sin un diagnóstico objetivo del problema nunca se encontrará una solución y el Ebro continuará pasando por donde siempre lo ha hecho.

Una Dictadura en toda regla se abre paso en Cataluña, cerca del Nazismo instalado y desbocado con el apoyo del gobierno y los sindicatos.

Sánchez presume de pobre porque somos el primer país que recibe los fondos europeos y nos salven de la ruina: Un gran aval de su gestión.

En este momento a quien corresponde parar esto es a Rajoy, su corte de eunucos sorayescos y al sonriente y orondo «Nohagonada» barón de Claret

Si hay algo más barriobajero en política que las amenazas hacia un niño de cinco años y sus padres y asesinar la libertad es el asesinato.

Este gobierno se abre las venas por los impuestos a los ciudadanos y reconoce palmariamente que la reducción de impuestos es importante.

El ejecutivo convoca una huelga de juguetes, siguen al sin leer nada de nada, por lo menos nada útil para sus poco entrenados cocos y sus estresadas seseras.

Hoy es el día: Adiós a Merkel que para siempre se nos va y nos llega en Alemania un socialdemócrata, todo un emulo del partido sanchista.

El sector lácteo se tira a la calle a parar la distribución hartos del Chantaje Continuado de las Transformadoras y Distribuidoras.

He tratado desde el libro «Covid19: Crónica y Memoria de una Pademia anunciada», que desde hoy está disponible, recoger recopilados mis artículos publicados en La Paseata

Yolanda Diaz ya está lista para liderar la izquierda. ¡El problema es saber cuando ha mentido, o cuando ha mentido más!


Al final de la segunda temporada de la serie House of cards el Vicepresidente de los Estados Unidos le deja claro a la congresista Jackie Sharp que necesita su ayuda para cargarse a su Presidente. Esta le contesta :

Toda una lección en veinte segundos de qué significan los resortes del poder que cualquier seguidor de la actualidad de la política nacional puede intuir en una mayoría de las noticias que llegan a titular y protagonizan las polémicas más enrevesadas. Y es que, a la trama de esta adictiva serie otra vez en el candelero por las acusaciones sexuales a su protagonista Kevin Spacey no le falta ningún ingrediente: El poder, el sexo, la ambición, la excitante relación entre el periodismo y la política, las relaciones internacionales, el asesinato, o el sentido del humor. Los recursos clásicos, y en definitiva de siempre, que los guionistas de la trama utilizan, “hornean” y miden con la sabiduría y el oficio que solo gastan los más grandes. Una prueba más del porqué los grandes críticos cinematográficos nos explican, cada día, que las series para televisión han heredado la grandeza, tanto artística como industrial, con la que Hollywood acuñó y definió el término del Séptimo Arte.
En otra secuencia inolvidable de la serie, el jefe de gabinete de Frank Underwood (interpretado por Michael Kelly) que es el personaje que más gusta a la audiencia, le pide a otra protagonista en su coche que le lea algo. Esta le contesta que no tiene ningún libro a mano, y Doug, así se llama en la ficción, le dice que saque del móvil “La historia de dos ciudades” que es el libro que le leía su madre de niño y así, el principio de la gran obra de Dickens, una de las citas literarias más repetidas en la historia, resuena amplificada en la serie con un contexto nuevo, una iluminada interpretación de los guionistas que bien podríamos relacionar con la terrible realidad que sobrecoge nuestra alma cada día con las noticias protagonizadas por el gobierno de coalición sanchista, por los refugiados de la guerra de Siria, los asesinatos de los talibanes, el Guerra civilismo que administran algunos políticos españoles, la secesión que en Cataluña proclaman los separatistas o el nepotismo con el que contratan los nuevos ayuntamientos podemitas:
«Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero no teníamos nada; caminábamos en derechura al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto…».
Y lo recuerdo hoy en que la realidad, de nuevo, supera a la ficción con el relato de la vicepresidente del Gobierno, la señora Yolanda Díaz, amanecida como transversal para el inicio de su campaña política. Un hecho que a los guionistas de House of cards, estoy seguro se les habría pasado por su privilegiada mollera. La constatación en definitiva de las palabras de Dickens al revelarnos la existencia de esas dos ciudades que conviven en el tiempo y expresan los dos polos de la ética del ser humano.