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El violín del diablo o la pasión de Paganini por la música, el misterio y la acción

La segunda novela de Joseph Gelinek «El violín del diablo» descubre que su autor además de pianista, musicólogo y escritor tiene bien aprendido el auténtico oficio de los periodistas que saben contar historias, basadas en la realidad, bien documentadas. Un auténtico maestro al administrar los datos, las cifras, al ritmo de una trepidante acción y sin olvidar, y esto es lo importante, la belleza sentimental de la melodía, ese necesario peso de la historia capaz de engancharte desde el primer capítulo.

Los eternos faros de la belleza de Baudelaire, en el aniversario de su nacimiento

baudelaire
Baudelaire (9 de abril de 1821-31 de agosto de 1867)

 

 

 

Dicen que dijo BAUDELAIRE: «La irregularidad, es decir, lo inesperado, la sorpresa o el estupor son elementos esenciales y característicos de la belleza». El define en su poema «Los faros» a Rubens, Leonardo, Rembrandt, Miguel Ángel, Watteau, Puget, Goya y Delacroix como  sus genios de la pintura y la escultura con fuerza, con pasión, con desgarro en este espléndido poema. Para él son «Los Faros», la luz que ilumina al navegante, al desorientado, al indeciso, al colérico, al pacífico,al guerrero, al esclavo, al amo….al hombre. En el aniversario de su nacimiento, palabras de Charles Baudelaire. 

 

 

 

LOS FAROS
Los Faros de Baudelaire

LOS FAROS…

Rubens, río de olvido, jardín de la pereza,
Almohada de carne fresca donde no se puede amar,
Pero donde la vida afluye y se agita sin cesar,
Como el aire en el cielo y la mar en el mar;

Leonardo da Vinci, espejo profundo y sombrío,
Donde los ángeles encantadores, con dulce sonrisa
Toda llena de misterio, aparecen en la sombra
De los ventisqueros y los pinos que cierran su paisaje;

Rembrandt, triste hospital lleno de murmullos,
Y por un gran crucifijo decorado solamente,
Donde la plegaria llorosa se exhala de las inmundicias,
Y de un rayo invernal atravesado bruscamente;

Miguel Ángel, lugar impreciso do vénse los Hércules
Mezclarse a los Cristos, y elevarse muy erguidos
Fantasmas pujantes que en los crepúsculos
Desgarran su sudario estirando sus dedos;

Cóleras de boxeador, impudicias de fauno,
Tú que supiste recoger la belleza de los granujas,
Gran corazón henchido de orgullo, hombre débil y amarillo,
Puget, melancólico emperador de los forzados;

Watteau, este carnaval en el que no pocos corazones ilustres,
Como mariposas, flotan relucientes,
Decoraciones frescas y leves iluminadas por lámparas
Que vierten la locura en este baile vertiginoso;

Goya, pesadilla llena de cosas desconocidas,
Fetos que se hacen cocer en medio de los sabats,
Viejas ante el espejo y niñas todas desnudas,
Para tentar los demonios ajustando bien sus medias;

Delacroix, lago de sangre obsedido por malvados ángeles,
Sombreado por un bosque de pinos siempre verde,
Donde, bajo un cielo triste, fanfarrias extrañas
Pasan, cual un suspiro ahogado de Weber;

¡Estas maldiciones, estas blasfemias, estos lamentos,
Estos éxtasis, estos gritos, estos llantos, estos Te Deum,
Son un eco repetido por mil laberintos;
Es para los corazones mortales un divino opio!

Es un grito repetido por mil centinelas,
¡Una orden transmitida por mil portavoces.
Es un faro encendido sobre mil ciudadelas,
Un clamor de cazadores perdidos en los inmensos bosques!

¡Porque verdaderamente, Señor, el mejor testimonio
Que podencos dar de nuestra dignidad
Es este ardiente sollozo que rueda de edad en edad
Y viene a morir al borde de vuestra eternidad!

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El Bosque de Euxido, de Rodolfo Arévalo, la novela de un auténtico renacentista de nuestro siglo XXI

Lleno total en la presentación oficial en Madrid de «El Bosque de Euxido» escrita por Rodolfo Arévalo. Como no podía ser menos dado el espíritu renacentista de este auténtico maestro en el Arte de las Pequeñas Cosas entre las que cabe destacar, la amistad, el honor, el respeto o la lealtad.., pero también un incansable aprendiz de las Artes Oficiales de nuestra sociedad: La Música, la Pintura y la Literatura en la que ahora de la mano de la editorial Atlantis, se ha dispuesto a descifrar con su primera novela horneada durante muchos años de experiencias profesionales, lecturas y esa inigualable imaginación que Rodolfo Arévalo expone en cada una de sus conversaciones por cotidianas o pueriles que a primera vista parezcan.

De los Idus de Marzo: Cuando los hombres perdieron la razón, Marco Antonio se dirigió al pueblo

El 15 de Marzo del año 44 A.C, en los idus de Marzo, Julio César emperador de Roma fue asesinado cuando entraba en el Senado. De acuerdo con Eutropio y Suetonio, al menos 60 senadores participaron en el magnicidio, entre ellos Cayo Casio y Marco Junio Bruto. César recibió 23 puñaladas, de las que, si creemos a Suetonio, solamente una, la segunda recibida en el tórax, fue la mortal.