Los españoles estamos condenados, de momento, a vivir bajo una especie de democracia autoritaria, tal como van las cosas de la política.
En la oposición, se pasa mucho frío. Por Amando de Miguel

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Los españoles estamos condenados, de momento, a vivir bajo una especie de democracia autoritaria, tal como van las cosas de la política.

A mi en concreto siempre me ha gustado trabajar y en mi casa hay carencia de vagos y hacemos la compra en grupo como las hordas prehistóricas.

Cada vez que oigo a don Narciso recordarnos que él está con las víctimas de Ucrania recuerdo a las víctimas de ETA que lleva años insultando.

Núñez Feijóo, asume la difícil tarea de reactivar el partido para “ganar y gobernar”, como se acaba de comprometer en el XX Congreso.

Nuestro amado Presidente nunca habla de economía, un hábito que choca mucho con su rara titulación de doctor universitario en la materia.

Es patente que el sector público en España cuenta con un ángulo desmedido, teniendo en cuenta los servicios que ofrece.

Jamás en la vida vi un gobierno tan incompetente. O su ideología no cuadra con la realidad o la realidad no cuadra con su ideología.

O nos levantamos contra este socialismo en vena o cuando queramos darnos cuenta de nuestra situación será demasiado tarde.

Hay que fijarse en los detalles. ¿Por qué no Reino de España? Ellos siembran nuestra vida de piedrecitas que nos guían.

Ya ni me da pena este partido, por el me jugué la vida y sacrifique mi juventud. Y conste que no me arrepiento por haber peleado por España.

España está a punto de iniciar su Semana Santa con un calvario de huelgas de agricultores y transportistas, al que se suma un profundo malestar ciudadano

La lucha entre Comunismo y Capitalismo, no da una tregua y te dicen que estás en un bando o en otro. Yo me niego a ser hijo legítimo de la bastarda continuidad.

Los distinguidos sentimientos del psicópata que en su perfil psicológico aúna el poder de manipulación, el narcisismo y encanto superficial.

El ecologismo radical de las izquierdas constituye un retroceso en muchos órdenes, lo que exige una incesante subida de los impuestos.