«Sánchez juega al ajedrez con la muerte sabedor que pedir imposibles en España es fácil, por ejemplo su dimisión de la presidencia del gobierno por nefasto».
Sánchez juega al ajedrez con la muerte. Por Rodolfo Arévalo

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«Sánchez juega al ajedrez con la muerte sabedor que pedir imposibles en España es fácil, por ejemplo su dimisión de la presidencia del gobierno por nefasto».

«Ojo Pedro Sánchez, hay cosas que los Españoles no perdonan y una de ellas es ser vendidos al mejor postor».

En todos los eventos podemos observar como gran parte de los invitados procuran salir en la foto o “chupar cámara”.

«Este ejemplar de pijoprogre es un camaleón sin discurso propio que se limita básicamente a repetir como un loro mantras comunistas».

“Lo primero es poner a esos inmigrantes nombres, no quedarnos ni en las estadísticas ni en los números”. (Benito Zambrano).

«Sánchez se nos vuelve a ir de viaje, por lo que nuestro felón favorito se va a escaquear de volver a dar explicaciones al menos otros 19 minutos en las dos cámaras»

La peor obra de teatro es un bodrio con más de 48 millones de espectadores y las ponen en escena los mandones de la casta política.

Con la agenda 2030 quieren acabar con nuestra forma de pensar, de comer, de sentir, de vivir. Quieren que seamos unos borregos.

«Van a despenalizar los agravios a los sentimientos religiosos y se convertirá en legal el poder lanzar fango e insultos sobre la Corona».

«Jaimitada tras jaimitada siempre pensando cacicadas pues el carajal parlamentario actual es un desastre, y la situación del Gobierno es limite».

«Sánchez no ha cometido lo que desde el principio está perpetrando, para jugárselo todo a cara o cruz en unas elecciones limpias».

«En vez de tratar de tomar medidas para que todos vivamos mejor, estudian medidas para poder mantenerse más tiempo en el poder, para vivir mejor solo ellos».

¿Qué preocupa a este gobierno del señor Pedro Sánchez? Al parecer está claro, ¡que se le pueda ver el plumero dictatorial que gasta!

«Añoro aquellos tiempos en los que el curso comenzaba en octubre y los más espabilados racaneábamos hasta después del Pilar».