¿Si tuvieras que elegir, que preferirías; hablar de Sánchez visitando abuelos en un pueblecito o de la Pam, haciendo cafradas en su manifa?
Conversaciones en el andamio: Sin vergüenza. Por Francisco Gómez Valencia

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¿Si tuvieras que elegir, que preferirías; hablar de Sánchez visitando abuelos en un pueblecito o de la Pam, haciendo cafradas en su manifa?

Al final resulta que el feminismo sigue controlado por maromos más o menos blandengues (como siempre han existido), ya sea con el badajo a cuestas o sin él.

– Registra la marca y ya veremos – ¿Jamones 8M, o Paletillas 8M? – Prueba primero con Jamones y si vemos que flojea, cambiamos a Paletillas.

Son expertos chivatos como pasó en el caso Faisán avisando a los asesinos. Nada cambia; recién han avisado a su socio Miguel Ángel Revilla.

Vamos a ver: los pensionistas lo que quieren es que sus hijos y sus nietos no tengan problemas y tengan trabajo, no que ellos tengan que rescatarlos…

Todas las cosas bellas y valiosas tienen su precio. El orgullo y el reconocimiento no pagan las hipotecas, de momento. ¿Cuál es el precio de la felicidad?

– Tío no sé: me haces dudar. Con tanto ruido no se ha oído bien pero “asín” de refilón, me ha parecido parida por Ley –dice Pepe–.

Yo creía que eran los de VOX los que repartían carnets de patriotas, pero que va, ahora son los socialistas y los comunistas.

– ¡Hostia ya con los chorizos, drogadictos y puteros de la PSOE haciéndose las victimas! Estoy “mu” harto ¿sabes? No me dan ninguna pena.

Le ha llamado la atención la ministra de economía, acusándolos de falta de patriotismo atribuyendo sus éxitos sólo y básicamente a las obras publicas…

¿Qué va a remediar esta chusma, si encima andan culpando al PP de no se qué? ¡Es acojonante! – Esa es la palabra… ¡A-CO-JO-NAN-TE!

Pepe no atiende a razones, asume, traga y no piensa. Repite como un papagayo las arengas oficiales como si le pagaran por ello…

Una de las enfermeras que atendió a la asaltacapillas en el Hospital 12 de Octubre la ha contestado que no mienta.

Esa pérdida de la ilusión, ese adormecimiento de los sentidos que acompaña a la madurez es el precio que pagamos por nuestra estabilidad.