Feijóo pinchó en su investidura en un Congreso gañanizado. Hemos visto a paletos ricos con ínfulas, leyendo la cartilla a los que parasitan.
La Portada de Linda Galmor: Feijóo pinchó en su investidura en un Congreso gañanizado

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Feijóo pinchó en su investidura en un Congreso gañanizado. Hemos visto a paletos ricos con ínfulas, leyendo la cartilla a los que parasitan.

Buen discurso de investidura del pepero, que dejó en evidencia a Sánchez. Su respuesta fue mandar dar la réplica al diputado más gañán de su piara.

Si yo fuera Feijóo, le devolvía la jugada a Sánchez en su debate de investidura y la réplica se la dejaba a Cayetana Álvarez de Toledo

Y ¿Qué fiesta sin la Tía Juana? En medio de la polémica sobre la amnistía, aparece Dolores Delgado y pide investigar las torturas de la policía franquista

Rebelión en el PDOE por la amnistía a Puchemón. Los yayos del partido arremeten contra Sánchez, acusándole de felón.

Un despropósito más del perverso con el síndrome de La triada oscura: Narcisista, Maquiavélico y Psicópata, que si se recupera, vuelve para matar.

En Génova, asumida la pérdida de la legislatura, se vivía plácidamente hasta que apareció Aznar. – ¡Dejad de rajoynear y a currar! ¡Todos a la calle a montar un pollo!

Resulta patético que la derecha no se lance a la calle de inmediato y diga que va a esperar a conocer el texto de la resolución de amnistía.

Que Dios y el Apóstol Santiago le iluminen para acertar con la tecla en sus negociaciones o que, de lo contrario, no se arrastre por el fango la Constitución.

Congreso de los Diputados, reunión de Sánchez y Feijóo. – ¿Quieres ser Presidente?- ¡NO, eh, digo sí!- Jajaja. Tío, estás rallao…

Eso de que «Sánchez está a una amnistía y un referéndum» de poder dar por cocinado su -infecto- ‘pastel’, es una verdad tan grande como un templo.

El Rey no cede a las presiones de Sánchez y designa a Feijóo. Sánchez está más cabreado que un mono y el zafio Rubiales será el chivo expiatorio.

Los que tanto recuerdan el pasado deberían darse un garbeo por él, aunque para hacerlo tengan que demostrar gallardía decencia y dignidad,

El Rey propondrá al ganador de las elecciones como candidato y, si no consigue su investidura, iríamos a nuevas elecciones.