Si no impera la razón y el Estado español continúa engañando al ciudadano sin realmente aplicar el 155 acabaremos todos enfrentados
Desde el que fue país de las maravillas, Miguel Bosch: Acabaremos todos enfrentados

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Si no impera la razón y el Estado español continúa engañando al ciudadano sin realmente aplicar el 155 acabaremos todos enfrentados


En esta orilla mediterránea vamos mal de entendederas y equivocamos los conceptos de la mentira y la verdad y así, nos dirigimos al enfrentamiento. Los independentistas me llaman facha, pero no exijo a nadie que hable en español, ni me hago el pesado a todas horas, ni sanciono porque escriban en catalán, ni miento y mucho menos adoctrino a niños, ni enfrento a nadie contra nadie, ni contamino a las masas induciéndolas con artimañas a la sedición, ni soy amigo de terroristas, ni del islam radical, ni tengo odio a Cataluña, y respeto la ley, la ley constitucional, y por supuesto, no la desafío o desacato… Pero yo soy el traidor.
A mi me da igual el tipo de Estado que exista, soy constitucionalista, pero lo que si me preocupa es el Estado de derecho, la calidad de vida como ciudadano, el empleo, la vivienda, la atención social y sanitaria, la justicia y, sobre todo, la terrible consecuencia que a mi familia, como a lo de todos mis vecinos, llegará con el enfrentamiento social al que nos han avocado los iluminados y sectarios golpistas catalanes.
Debemos mirar la realidad, la idea separatista puesta en práctica es contraria a la ley, sectaria discriminatoria, lo que denomino xenofobia hispánica, totalitaria, anticonstitucional, antidemocrática, y una mentira enorme. Es lo que hay: Malos vientos para la paz.

Esto es lo que está ocurriendo en España todos los días, porque ante idéntico delito dos varas de medir que dependen del bando del delincuente

Conflicto vasco y los del PNV que no cesaban de mover el árbol. Delincuencia y listillos hipócritas a la caza de votos

España es un país sin reserva movilizable y con unos sueldos de escándalo para ese monstruo ciego e insaciable de la autonomías

Los que mejor memoria tengan, recordarán que esa coletilla, “como sea…”, era el mayor “argumento” que el peor presidente que haya tenido la Historia de España reciente -me atrevería a decir que de toda la anterior también- repetía como su “receta mágica” para alcanzar cualquier “objetivo” por espurio que fuera: negociar con ETA; alcanzar la -para él y demás caterva- anhelada “Alianza de civilizaciones” que, junto a la no menos pretenciosa y utópica “Primavera árabe”, ya vimos dónde quedó; etc.. Obviamente, habrán deducido mis lectores que me refiero al tal Rodríguez, dejado en evidencia con esas y otras palabras por micrófonos indiscretos, que ahora ha resurgido de nuevo -no sin la ayuda de algunos medios de comunicación- por su repugnante cercanía al régimen totalitario y comunista -perdón por la “redundancia”- que atenta contra los más básicos derechos humanos en la actual Venezuela.

Hoy toca, de nuevo, refrescar la memoria a don Mariano Rajoy para recordarle una vez más que todavía está a tiempo de enderezar un rumbo que parece estar cuando menos tambaleante

No es bueno un país en el que los medios de comunicación, casi en su totalidad, están al servicio de las mentes laxas y planas por mor a la corrección política

¿Bruja o encantadora? Lo malo de tanto jodido separatista es que acabo por olvidarme de sus nombres y apellidos

Se están pagando pensiones doradas a políticos de las autonomías y a esos enjambres de asesores y falsos funcionarios de los que en España contamos con más de un millón

Me atrevería a decir que en todo esto hay un punto de sadismo señor Rajoy. O que le gustan tanto las películas de suspense que quiere emular al gran Alfred Hitchcock

El bicho pequeñín Echenique, echeminga, chupótero y pamplinero, cada día está más chulo. Llama la atención que en los países que propugna no sobreviviría

Comprensible la ansiedad de Gabilondo, el de la Pesoe de Sánchez, y la desesperación del podemita Errejón en la Comunidad de Madrid

El Bazar del Mercachifle con las estampas de Linda Galmor: Puchemón, como pollo sin cabeza por jodido supremacista