España bien vale un sacrificio señor Rajoy

Mariano Rajoy
Mariano Rajoy

 

 

“Hoy toca, de nuevo, refrescar la memoria a don Mariano Rajoy para recordarle una vez más que todavía está a tiempo de enderezar un rumbo que parece estar cuando menos tambaleante”

 

 

 

Se atribuye a Enrique de Borbón, que reinó como Enrique IV de Francia -lo era también entonces III de la baja Navarra francesa-, la conocida frase “París bien vale una Misa”, aunque puede que la dijera alguien de su entorno, en referencia a la abjuración que hiciera el Monarca francés de su hasta entonces religión materna, la protestante, para abrazar el catolicismo en el que fuera bautizado al nacer, requisito ineludible para alcanzar el reinado del país vecino, cosa que no dudó en hacer el Borbón ante semejante reto -un “cambio de chaqueta” en toda regla, que diríamos hoy-. ¿Qué Borbón no renunciaría a sus principios por tan alta recompensa? Algunos dirán que Don Juan, el Conde de Barcelona, lo hizo. Cierto, pero hubo poderosísimas y bien “valoradas” razones para su renuncia, aunque no es este el objeto de mi artículo y la pregunta podría valer para no pocas “casas” o, lo que ahora tenemos, partidos políticos. Todo “por el bien” del pueblo representado, justificarán. La frase sigue de absoluta actualidad, aunque su significado -“el fin justifica los medios”, podríamos traducir- parece no haberles servido de nada a algunos de nuestros gobernantes, que “abjuraron” de sus principios teóricos para ganar el “favor” de sus administrados, en especial de los contrarios y enemigos -que nunca los votarán-, dejando en la estacada a los propios votantes.

Como bien dijera Lord Byron, “La consecuencia de no pertenecer a ningún partido político será que los molestaré a todos”, y vamos a ello, porque hoy toca, de nuevo, refrescar la memoria a don Mariano Rajoy para recordarle una vez más que todavía está a tiempo de enderezar un rumbo que parece estar cuando menos tambaleante, si no ir hacia un encallamiento fatal, a poca distancia de una costa que, de hacer un giro brusco de timón, salvaría sin duda para llegar al puerto que nos gustaría a los que le dimos nuestro voto en 2011 y, pese al descontento que nos produjo no ver las reformas definitivas que esperábamos en su primer mandato, volvimos a hacerlo en 2015 y 2016. Estoy seguro de que sería posible, pese a las encuestas e intereses de oposición y prensa, contraria o resentida, que las dos -aunque por distintas razones- están haciendo el mismo juego a los que desde hace casi siete años sólo tienen por objetivo desbancar del poder al Partido Popular -no sólo a Rajoy, como algunos dicen para justificar el fondo-, en lo que yo vengo llamando “un 11-M incruento… de momento”, a lo que está ayudando no poco la propia inacción ante algunos temas, que esperábamos muchos que se resolverían con la llegada del PP pero que más bien han resultado el seguimiento de determinadas políticas socialistas de la etapa zapaterina, de triste recuerdo, no sólo en lo económico.

Antes de que llegara al Gobierno, ya le reclamaba desde mi perfil de Facebook al entonces aspirante Rajoy un programa que muchos españoles estábamos esperando tras la etapa del Atila leonés que había arrasado la hierba, y hasta el suelo vegetal que permitiera su rebrote, que sólo él y su nefasta ministra de Economía, Elena Salgado -Vicepresidente después-, anunciaban, tras terminar de hundir económicamente a España -dos veces lo consiguió Pedro Solbes-, después de hundirla moral y educativamente desde 2004, dos capítulos que siguen pendientes de abordar.

Afortunadamente, en mi opinión, y pese a la -como decía- más que cuestionable actuación -o, mejor dicho, inacción- del Gobierno del Partido Popular desde 2011/12 en muchas de las cuestiones que España necesitaba con urgencia -autonomías, Educación, Sanidad, Justicia, Seguridad…-, no cabe duda de que la base de este partido es, con diferencia, la más consistente y de más sólido fondo sociocultural en el panorama político español. La prueba es que, a pesar de la que ha caído en las últimas semanas, sobre todo en Madrid y Valencia, con casos vergonzosos de corrupción moral y económica de no pocos personajes significativos de este partido, dos encuestas realizadas por GAD 3 y NC Report para Madrid, en plena cresta de desprestigio tras los dos tristes episodios de Cristina Cifuentes -Máster del todo a cien y “distracción” (cleptómana o no) de un par de cosméticos en su bolso-, publicadas en medios supuestamente afines -ABC (ahora no tanto) y La Razón-, arrojan una victoria de Ciudadanos, al que dan 39 y 38 diputados -27’6% y 25’4%- respectivamente, junto a un “batacazo” para el PP, que obtendría 36 diputados en ambas -25’3% y 23’9% de porcentaje de voto-, frente a los 48 de ahora, situándolo en el tercer y segundo lugar de intención de voto. ABC da el segundo puesto al PSOE, con el mismo número de diputados, 36, pero con un 25’5% de sufragio, frente a 31 y 20’9% de La Razón de Francisco Marhuenda -siempre más generoso-. Es decir, una diferencia de TRES -o DOS- ESCAÑOS a favor del partido naranja, que se me antoja escaso margen para una formación a la que todos los medios, de diferente fondo e ideología -unos contrarios (en teoría) y otros con una inquina sólo justificable desde el resentimiento (que no entro a valorar)- llevan haciéndole la ola desde hace un par de años o más. Eso, sin entrar mucho en la poca fiabilidad de las encuestas, que responden a la foto fija de un momento, por mucho que sus autores insistan en que la tendencia refleje esos cambios, que yo no tengo tan claros por lo que oigo en la calle -y me muevo mucho-, dentro del descontento importante con este PP, que no implica, en principio, un cambio de opción electoral, llegado el momento.

Dicho lo anterior, vuelvo a lo que en el título de mi artículo reclamaba al Sr. Rajoy, desde la siguiente observación: La diferencia entre un político oportunista -y yo creo sinceramente que no lo es- y un hombre de Estado -que, aunque a mi juicio no lo ha demostrado demasiado hasta ahora, no dudo de que está mucho más cerca de serlo que el resto de los “líderes” del arco parlamentario- es tener una visión a medio y largo plazo que incluye el sacrificio a corto por el bien común de sus administrados y del País que dirige, viendo lo que otros no ven, que repercutirá en las futuras generaciones.

Nos hemos cansado de escuchar, incluso dicho por él mismo en alguna ocasión, que si algo calificaba al Presidente del Gobierno era su “previsibilidad”. Yo mismo, ante mi perplejidad por lo poco que la demostraba, le hice un recordatorio cuando llevaba poco más de un año de Gobierno -volviendo a insistir en el interregno de las dos últimas elecciones generales, Febrero de 2016- para pedirle que la recuperara, lo que no tuvo mucho éxito, obviamente. 

No lo dude, Sr. Rajoy, lidera usted un partido que representaba y sigue representando en sus bases lo mejor de la sociedad española, que está empezando a dar señales de hastío ante tanto escándalo por parte de algunos de los suyos y la falta de respuesta ágil y enérgica que España necesita desde hace años, cuyo resultado puede ser el peligroso “divide y vencerás” que muchos están aprovechando y tan nefastos resultados ha dado a lo largo de nuestra Historia. Una gran mayoría de sus potenciales votantes seríamos recuperables con media docena de actuaciones claras -aplicación del Art. 155 en Cataluña, como Dios manda; recuperar Educación y Seguridad para el Estado Central; unificar Justicia y Sanidad en el mismo ámbito; modificar la Ley Electoral o concretar la postura ante ETA, por citar algunas- y poco más. Ya sé que no lo puede hacer ahora por el difícil equilibrio parlamentario que no haberlo hecho antes ha producido, desperdiciando una mayoría absoluta que se lo hubiera permitido de sobra, pero estoy seguro de que con algunos hechos claros y la promesa firme de rectificar si recupera la confianza de los españoles, le sorprendería el resultado de las próximas elecciones de 2020, incluso a usted. Se lo digo tras una fecha -la del pasado miércoles- demostrativa del carácter del pueblo español cuando se le necesita, y recupero la frase que hace doscientos diez años dijera el entonces Alcalde de Móstoles, aquel 2 de Mayo de 1808: “La Patria está en peligro…  Españoles, acudid a salvarla”. Hágala suya y verá el resultado.

Y mientras asistimos al bochornoso espectáculo -uno más- de la “despedida” de ETA, que me temo que no se ha ido del todo y dará mucho que hablar, me despido con otra frase – ésta dedicada al Cid Campeador tras su destierro- que también define a la mayor parte de nuestro pueblo -la otra está bastante perdida y manipulada por los que siempre fueron enemigos de España y aprovecharon el desbarajuste de las últimas décadas para extender su “doctrina”-: “¡Dios, qué buen vasallo si tuviera buen señor!”. Sea pues “buen Señor”, Sr. Rajoy -lo que yo celebraría-, y si no se siente dispuesto, haga el sacrificio de retirarse y permitir que otro miembro de su partido, que no tengo duda de que existe, pueda hacer esa tarea. España, y muchos españoles, se lo agradeceríamos con un merecido homenaje en Galicia o en Santa Pola.

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Antonio de la Torre

Antonio de la Torre

Aficionado a la política, decepcionado con mi corta experiencia en ese mundo, y preocupado con la situación de "España, S. A.". Modesto tertuliano y articulista de opinión. Comparto inquietudes y propuestas, tratando de ayudar a crear opinión para mejorar el pervertido sistema político que nos ningunea.

2 comentarios sobre “España bien vale un sacrificio señor Rajoy

  • el 5 mayo 2018 a las 19:45
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    Aunque sólo sea de vez en cuando, apetece leer una opinión coincidente.
    Demasiado en este caso pues pensaba yo que sería pájaro de mal agüero. Tiempo ha que me barrunto un 11M suficientemente cruel como para impedir una inasumible tercera legislatura.
    Lo van a impedir como sea, porque sigue estando claro que el PP, como poco, es el mal menor, y como mucho, la solución al desbarajuste.
    Con gran dolor de corazón tengo que asumir que de momemto el PP es el único partido español homologable para construir una democracia.
    Salud.

    Respuesta
    • Antonio De la Torre Luque
      el 5 mayo 2018 a las 21:15
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      Gracias por su comentario, Justo Pedro.
      Creo que somos muchos los que coincidimos en esta visión de la situación. Sólo falta que nos unamos y que el PP haga algún gesto que anime.
      Buen fin de semana

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