No es bueno que mientan con el carné en la boca y enseñen adoctrinando

No es bueno que mientan con el carné en la boca y enseñen adoctrinando
No es bueno que mientan con el carné en la boca y enseñen adoctrinando

 

 

“No es bueno un país en el que los medios de comunicación, casi en su totalidad, están al servicio de las mentes laxas y planas por mor a la corrección política”

No es cosa buena un país en el que los medios de comunicación, casi en su totalidad, están al servicio de las mentes laxas y planas por mor a la corrección política. Tampoco lo es un país en el que muchos votantes buscan, en vericuetos, otros partidos a los que votar que no son los partidos que sustentan la política de la estabilidad y el punto medio. No es bueno un país que confunde entre políticos y y ciudadanos, cuando detectan la corrupción, cuando todos salimos de la misma población. No es bueno un país que reconoce, no tener educación, ni ganas de leer y trabajar. No es bueno tener un país donde en los trabajos llaman tontito al que cumple con su obligación. Tampoco lo es el país en que sus ciudadanos opinan que es mejor usar el dinero de un premio de lotería en gastos absurdos de súper coches, que en usarlo para trabajar o dar trabajo. No es buena cosa un país en el que el setenta por ciento de los hombres no tienen más tema de conversación que el fútbol y siempre sobre jugadas que no tienen mayor importancia o interpretación intelectual.

“No bueno un país que confunde el término personas con los de hombres y mujeres, que no admite que tienen los mismos derechos, pero que en absoluto son iguales”

No es cosa buena un país que confunde el término personas con los de hombres y mujeres, que no admite que tienen los mismos derechos, pero que en absoluto son iguales. Personas que se tiran a degüello, no con argumentos sino con pasiones y deseos, si no les gusta una realidad que no depende de la cultura sino de la propia biología de los seres humanos. Una que no es libre, que pertenece a la esclavitud de la genética. Y si no lo ven, solo puede ser por dos razones, o carecen de inteligencia para verlo y asumirlo tal como es o no tienen la cultura necesaria para saber que es verdad, que son temas inmensamente estudiados durante años. No es bueno un país que no ve lo bueno de lo gris y obliga a tomar posición entre lo negro y lo blanco.

No, no es bueno. Será que soy raro, pero no puedo perdonar a quién, valiéndose de la presión a la que puede someter a los casi débiles mentales, los usa como masa amorfa para modificar el pensamiento propio de otros seres humanos, muchas veces inocentes y desvalidos. A eso no lo llamo yo publicidad, ni propaganda, ni periodismo, ni tan siquiera estudios o ensayo sobre el pensamiento, no. Lo llamo fascismo disfrazado de bondad y mentiras. Es una pena que España sea así, un país desde el que hace siglos las personas son manipuladas a placer por las mentiras políticas y sociales de algunos medios de información.

¿Y esto por qué? En España, se ha negado siempre en la educación el pensamiento propio sobre cualquier tema, (falta mucho intelecto y lectura), y se ha obligado al alumno a memorizar cual papagayo temas sobre los que han pensado otros, y sin posibilidad de dar su opinión. Opinión que lógicamente debe estar basada en una mente con unos mínimos de nivel intelectual. No aquí somos muy Papistas, más Papistas que el propio Papa y queremos que todas las mentes infantiles empiecen a radicalizarse desde la primera infancia, si no me creen vayan a Cataluña o al País Vasco, o casi a cualquier autonomía que se precie de serlo. Es patético que los niños sepan más de su Comunidad Autónoma que de su país. Hubo una época en que mis hijos se sabían casi los nombres de las piedras de la Pedriza de Madrid, pero eran incapaces de hablar de los ríos de España, que yo en mi época me sabía con sus afluentes por la izquierda y por la derecha. Es más, muchos no saben ni lo que es un afluente. No digamos nada de hablar de los grandes ríos del mundo que también sabíamos al dedillo, o por lo menos buscarlos en sus lugares geográficos, los que estudiábamos antes del setenta y cinco.

Siendo así, no me extraña nada que nuestras Universidades no sirvan para cumplir la función que deben desarrollar de conocimiento, libertad de pensamiento y preparación para primero el trabajo, luego saber hacer el trabajo y posteriormente para aprender la especialidad. Muchos alumnos salen de las facultades, sin conocimientos pero aleccionados, no de las ingenierías que exigen lo suficiente para que las obras aguantes en pie, sino las carreras de pensamiento, como Políticas, Historia, Geografía, Psicología, Sociología, periodismo y otras muchas invadidas por profesores no numerarios puestos a “dedete” por rectores a veces escorados hacia pensamientos no democráticos. Es penoso un país que pudo votar dos legislaturas por un individuo que es capaz de echar atrás un proyecto hidrográfico que hubiera ayudado mucho en las últimas riadas o en aplacar la sed de muchas regiones de España. En esas latitudes puede que no sean personas de la misma autonomía, pero son personas. Puede que sean más pobres o más ricos, pero son personas.

Un país parcelado que ignora a sabiendas el dolor de otros habitantes, no merece llamarse país, sino cuna de egoístas y rastreros. Por eso vuelvo a mi ritornelo; no es bueno un país que premia a ineptos que hunden la economía en la más absoluta ruina y no premia a quienes sistemáticamente les saca de las recesiones. No es bueno un país que se avergüenza de su bandera y su himno, ni sabe aplaudir a sus soldados cuando vuelven del extranjero. Los olvidan aún estando en sus cuarteles, algunos que con complejo de viejas con prurito vaginal, los tildan de inútiles en su función de defensa de los valores de occidente y desearía ponerlos en un cohete a la luna, porque el militarismo es facha.

¡Qué se puede esperar de los que hacen el caldo gordo a los anti americanos, porque sí? Esos que deben pensar que ante las agresiones no hay que reaccionar porque es violencia. Pobres bobos de baba… Pero claro, ¿por qué me va a extrañar en este país habitado por una caterva de políticos incultos, avaros, aprovechados, mentirosos y lenguaraces y por una población que ha perdido en general los valores, tras las pantallas del móvil? Por desgracia son la mayoría desde el centro a la izquierda. Pero bueno, al parecer es innata la borreguitud, exhibida por muchos con el orgullo paleto, de una nación que ha quedado paralizada, no en arte si en ciencia, porque perdió a los mejores en otros lares más propicios para el que quiere trabajar, si no en cultura desde los principio del siglo pasado. Y si me apuráis desde que se produjo la conquista de América. El oro fue la tumba de la industria y el desarrollo. No es bueno un país que no es capaz de reconocer que el peor enemigo de él mismo es su propio pueblo que sigue viviendo entre el “cerrado” y la pandereta. Y también entre sus jaleadores de ríos revueltos, revueltas y bajos instintos, tanto los anti sistema, como los Medio Periodistas de carné en la boca.

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Rodolfo Arévalo

Rodolfo Arévalo

Nací en Marsella ( Francia ) en 1954. Viví en diversos países debido a los destinos que tuvo mi padre ( diplomático ). Estudié en colegios franceses hasta la edad de 12 años. Estudié bachillerato y COU en el colegio Nuestra Señora del Pilar de Madrid. Estudié música en el Real conservatorio de música de Madrid, formé parte y pertenecí a varios grupos musicales entre ellos “ Los Lobos “. Creé varios grupos musicales de Pop Rock. Toco el bajo y compongo canciones, música y letra. Estudié Fotografía general y publicitaria, diplomatura (dos años) de cinematografía e Imagen y sonido equivalente a Técnico Superior de Imagen y Sonido. Soy socio Numerario de la SGAE desde el 1978. Pertenezco a la Academia de Televisión. Soy un gran lector de libros de ensayo, divulgación y de vez en cuando novela. En el año 1985 Ingresé por concurso oposición a TVE. Fui ayudante de realización y realizador. En el año 2009 me pre jubilaron muy a mi pesar. En la actualidad estudio programas de tratamiento de imagen. He escrito varios guiones de cortometraje y realizado el que se llamó “ Incomunicado “, tengo otros en proyecto. Soy muy crítico conmigo mismo y con lo que me rodea. Soy autor de las novelas “El Bosque de Euxido” y "Esclavo Siglo XXI publicadas en Ediciones Atlantis. También me gusta escribir prosa poética. Me he propuesto seguir escribiendo novela.

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