«No quiero que nadie me imponga ritornelos, tonadillas, slogans de megáfonos, y bailecitos de tamborrada para lavar mi cerebro».
Crónica de una jornada electoral. Por Rodolfo Arévalo

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«No quiero que nadie me imponga ritornelos, tonadillas, slogans de megáfonos, y bailecitos de tamborrada para lavar mi cerebro».

«Pedro Sánchez no hace política, Pedro Sánchez solo hace “faenas” a todos los que no son de su cuerda. ¡Perdón!, a los de la suya también».

Añoro aquellos tiempos en que cada día aparecían en mi buzón un cerro de cartas. Ahora miramos poco el buzón y de reojo.

«El próximo domingo voten en consecuencia, y vayan rezando lo que sepan, porque hay que cambiar esto como sea»

«En esta nueva lección epistolar, por fortuna mas breve que la primera, el Sánchez comete tres indiscreciones muy reveladoras».

«Los separatas catalanes, Ley de Amnistía en ristre, chupan del ‘chupachup’ que Sánchez les ha regalado y pasean su victoria sobre el Estado».

«Cuando silba el Guapo, saltan contentos los patxis, chiquis, puentes y bolaños, y suben más la mierda unos peldaños como felices perritos atentos».

«El Presidente del Gobierno Pedro Sánchez permanece inmutable, ¡como el que oye llover! Qué pena de país ¿Europeo?».

«Ahora el gobierno de alfareros ha reducido el fango a la categoría de insulto y elemento deleznable del quehacer político».

«Tantos años con escoltas, tantos años luchando contra ETA, defendiendo a España, para ver en qué hemos acabado con el Sanchismo»

«El catenaccio que ayer planteó Sánchez simplemente fue muy deficiente, de equipo pequeño así como de segundones (ustedes me entienden)».

«A Sánchez le pasa lo que a Schubert, que vivía alejado de la dura realidad mientras los amigos le pagaban las copas».

«En lo que sí quiso explayarse nuestro doctor Plagio cum Fraude desde su cristalino “cohete” fue en anunciar su reconocimiento del Estado palestino».

«El caudillo populista Sánchez no tiene límites. Se mira en el espejo de la madrastra de Blancanieves ¡y ve a España!».