Asistimos con estupor al desaforado cruce de insultos entre los señores políticos.
El segmento de plata: Insultos. Por Manuel Montes Cleries

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Asistimos con estupor al desaforado cruce de insultos entre los señores políticos.

«Sin duda se ve que el chavalote, todavía se excita jugando a la PlayStation matando bichos, personas o yo que sé, demostrándose que su comportamiento infantil lo inhabilita para el cargo»,

«Lo cierto es que el insultador oficial del gobierno de España, el ministro Oscar Puente, remató los desprecios verbales e institucionales al Presidente de la Nación Argentina».

«Estamos hablando de alguien que usa los recursos del Estado a su conveniencia, es decir, a calzón quitao y con la chorra fuera».

«Mientras que para el común de los mortales la mentira es una aberración, la mentira exitosa es todo un logro sólo al alcance de unos pocos, los elegidos».

«Javier Milei no pedirá perdón, ni creo que deba hacerlo. Muchos españoles no nos sentimos agredidos por sus palabras ni vemos conflicto alguno».

«Entre tahúres anda el juego, ambos mienten a espuertas, exhiben la misma moral que podría tener una sabandija de lupanar».

«Acusar infundadamente a Begoña implicaba atacar a una institución del Estado/Gobierno, que por aclarar, para ellos es lo mismo».

«El ministro Albares afirma que resultan inadmisible las declaraciones de Milei en Vistalegre y las considera como un ataque a España y a la democracia».

La presencia ante las cámaras de algunos personajes, me hace recordar el origen de esta frase bíblica.

Ahora se comprende la triste rabieta de las izquierdas, abocadas a su propio fracaso cíclico, y autodestrucción recurrente.

«Efectivamente, hoy domingo 19 de mayo el desfibrilador de Cristina evitará que no se vaya al otro barrio de un infarto ante la presencia en Vistalegre».

«El Senado, pudiendo hacer otra cosa, vetó la Ley, con lo que habilitó su devolución al Congreso, que la aprobará definitivamente».

La “excepción ibérica” pero para mal. Quince Estados de la UE piden trasladar a solicitantes de asilo a otros países contra el criterio de España.