El señor presidente mantiene la verticalidad del árbol que se sostiene contra todo pronóstico, cual si una cuadrilla de leñadores ciegos acertase apenas a rozar su corteza.
«El señor presidente». Por Teresita Ávila

www.lapaseata.net

El señor presidente mantiene la verticalidad del árbol que se sostiene contra todo pronóstico, cual si una cuadrilla de leñadores ciegos acertase apenas a rozar su corteza.

Corren tiempos difíciles. A cada momento te enfrentas a decisiones que influyen en tu vida, cuando menos discutibles.

Esta indocumentada sustituyó la palabra ‘andadura’ por la de ‘andanza’ y su subconsciente delató la auténtica intencionalidad del gobierno.

La verdad es que muchos políticos endiosados sobre todo del gobierno usan ese ritornelo anti prensa “hoy no toca”, tan poco democrático.

Breve e interesante meditación del sacerdote católico brasileño Gabriel Vila Verde, meditación que titula Esquizofrenia social.

En una dictadura de izquierda extrema, como la actual, nada es al azar y todo está controlado porque el que pilota la ignominia se cree invulnerable.

Puede que mi pensamiento frente a los dictadores sea muy visceral, pero soy completamente contrario a la chulería y a la demostración de fuerza.

Los índices de audiencia olvidan su liderazgo desde que en TVE obviaron, desde el ERE y la sectaria política de Zapatero que consumó la fechoría ideológica, la esencia de los conceptos.

En el extinto partido, otrora PSOE, la lluvia convirtió el habitual lodazal en el que siempre subsistió, en una charca infecta.

El tirano nos cocina en la olla a presión de la corrupción y el engaño, sabedor de nuestra falta de memoria, acuciados como estamos en la supervivencia cotidiana.

¡Dimitid de una vez caraduras! Entre sueldazos y retiros dorados a nuestra costa. Y que los corruptos devuelvan lo robado con su patrimonio.

Sacrificar el ojete de millones de contribuyentes en pos del bienestar del infiel autócrata, no hace mucho tiempo sería alta traición.

Hay quien dice que el éxito suele ser fruto de la simplicidad y se comprueba cuando escuchas a los ancianos sentar cátedra.

Me cruzo en Santa Ana con un par de ciudadanos que, con toda delicadeza depositan una rosa mustia en las manos de Federico García Lorca.