Un par de coches cruzan despacio la calle como pidiendo perdón por estar circulando, quizás porque nos atenaza el respeto a lo desconocido y el recuerdo de la primavera donde tantos se fueron sin permiso y sin despedirse
Conversaciones en el andamio: «siguen ahí, gritando su rabia en silencio…» Por Francisco Gómez Valencia














