«Asistimos a un nuevo episodio de la caída en picado del Sanchismo: su adalid y maestro, Zapatero, imputado por cinco delitos».
El Sanchismo en caída libre: ahora también Zapatero en el banquillo. Por Antonio Ibarra

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«Asistimos a un nuevo episodio de la caída en picado del Sanchismo: su adalid y maestro, Zapatero, imputado por cinco delitos».

«Todo es comprensible, si es verdad que ZP se sirvió de un piso del partido para coordinar la presunta trama o red criminal».

«La descomposición del régimen es absoluta y se percibe fundamentalmente en los debates pues las respuestas de los socialistas son cada vez más patéticas».

“Zetapé” está K.O. y muchos otros en shock aunque si a diferencia del juez Peinado (según la prensa sanchista) el expresidente sólo tiene un D.N.I., Zapatero debería ser inocente.

«Atajar de raíz la corrupción socialista llevará varias décadas y nunca menos de dos o tres generaciones pues la política clientelar del PSOE lo arrasó todo».

«Existe una parte importante de españoles que quiere una derecha más contundente y menos acomplejada. Y el PP haría mal en ignorar esa realidad».

«El mensaje sanchista a través de la caja tonta sin el permiso de la audiencia fue propaganda nazi».

«El dúo, no precisamente dinámico, salvo para el mal, no nos defraudó, sino que protagonizó, juntos y por separado, el previsible show».

«Ver a corruptos como Zapatero, Chaves o Susana Díaz defendiendo lo que ellos perpetraron allí durante décadas me producen unas nauseas que ni que estuviera embarazado mire usted».

«Sufrimos un país atrapado entre trileros, presuntos y politiqués que han convertido la democracia en su chiringuito eterno».

«Lo que no puede ser es que día sí, y día también, estemos desayunando con temas de corrupción y me da igual de que partido salga el tema».

«La productividad en nuestro país en 2025 ha caído al mismo nivel que hace casi 6 años, lo cual es un síntoma de la sovietización del mercado laboral».

«Nuestro gafe perpetuo atrae a España una nueva desgracia en forma nuevamente de virus. Esta vez el hantavirus en su variante de los Andes».

Su único horizonte es la supervivencia en una España empobrecida y desarticulada por un poder que necesita ciudadanos débiles para mantenerse invulnerable en su cúspide.