París era una fiesta es un libro al que necesito continuamente volver, en busca de una felicidad cada día más volátil y más esquiva, al igual que a los encierros de San Fermín..
París era una fiesta. Por Julio Moreno López

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París era una fiesta es un libro al que necesito continuamente volver, en busca de una felicidad cada día más volátil y más esquiva, al igual que a los encierros de San Fermín..

Gracias por escucharme esta declaración de intenciones que no implica un adiós. Implica que la calma ha terminado y ahora toca correr.

Para ser gente de bien lo único que se necesita es tener un sentido positivo de la vida, cultivar la amistad, el respeto al contrario y cooperar al bien común.

En el alcohol se expresa la verdad. Ven a conocerla ya, decides nada. O cuando oyes líquido fluir, líquido sobre cristal, tu sangre pide más…

Muchas veces y no nos olvidemos de ello, por uno u otro motivo, nuestro peor enemigo es el reflejo del espejo.

La función tradicional de los traductores, trujamanes o truchimanes, al servicio de reyes y nobles, estaba llena de sospechas.

El viejo el mar nos recuerda la capacidad de los humanos para fracasar, levantarse, medirse, triunfar y de paso, amar la lectura.

La voz “viejo” deriva del latín vétulus, un diminutivo cariñoso para las personas que habían cumplido el medio siglo.

Islas a la deriva, obra póstuma del autor y que vio la luz años despues de su muerte, nos lleva al escenario de la Segunda Guerra Mundial.

¿Por quién doblan, con ese cadencioso tañido fúnebre, las campanas de Hemingway? Doblan por nuestra patria, por ese pueblo herido de muerte.

Si no estuviese tan oscuro a la vuelta de la esquina; o simplemente si todos entendiésemos que todos llevamos… un viejo encima.

En el último día de San Fermín 2019, como viene pasando en años, se corre y lidia Miura. Ganadería BRAVA, sí