París era una fiesta es un libro al que necesito continuamente volver, en busca de una felicidad cada día más volátil y más esquiva, al igual que a los encierros de San Fermín..
París era una fiesta. Por Julio Moreno López

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París era una fiesta es un libro al que necesito continuamente volver, en busca de una felicidad cada día más volátil y más esquiva, al igual que a los encierros de San Fermín..

«Cuando salgamos a la calle, en casi toda España, incluida León, es aconsejable que su reloj de pulsera quede a buen recaudo».

Amor se llama el juego y no necesariamente el amor romántico, que es siempre una ilusión, sino el amor entendido como principio, como lazo.

El problema no es la mentira permanente; el problema es que se demoniza la verdad, se intenta callar a los medios de comunicación libres.

Se va tratando de explicarnos que la vida es demasiado valiosa para dejarla pasar, que no somos conscientes de lo que tenemos hasta que lo perdemos.

No puedo dejar de imaginarme a una María Durán colegial haciendo burlas, pongamos que sacando la lengua en clase y de sus casillas a don Federico.

Como decía Machado, toda la vida es ahora. El pasado ya se fue y el futuro es una posibilidad, pero no deja de ser una ingratitud olvidarnos del camino recorrido.

En un ejercicio de auto sinceridad, sin duda la más difícil de las sinceridades, piensen si quieren continuar el camino o cambiar su ruta. En sus manos está.

En la poesía Cuando aprieta el frío puedes encontrar hasta 55 títulos de canciones de Joaquín Sabina, quien ha dado tanto a la música.

No vendría mal un héroe de vez en cuando, para demostrarnos que a alguien le importa algo, más allá de la punta de su nariz.

si he de pedir al destino que sea benigno conmigo, lo haré encantado, pero le pediré siempre, siempre, con vehemencia, que no me robe la tristeza.

Bares y literatura han ido íntimamente unidos en numerosas ocasiones y así será, mientras haya bares y mientras haya escritores.

Estoy orgulloso de poder llamarme titiritero, de encuadrarme en esta panda de locos y vividores que buscan el fin de hacer feliz al mundo.

Javier Vargas a lo largo de su carrera ha ido evolucionando su sonido, sus composiciones, pero siempre está presente su alma.