Al final del túnel de la propaganda, no encontraremos una España más moderna, sino una institución más débil y una sociedad más fracturada.
(I) El sanchismo, la ideología híbrida que acabó con España. Por Francisco Gómez Valencia

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Al final del túnel de la propaganda, no encontraremos una España más moderna, sino una institución más débil y una sociedad más fracturada.

«La política española asiste hoy a un nuevo capítulo de degradación institucional que, bajo el paraguas del sanchismo, parece no tener fondo».

«Resulta todo tan burdo y chusquero que ver a la casta política zurda atacar en tromba a este o a aquel siempre por lo mismo para tapar las miserias del sanchismo, me produce náuseas».

«Parece que al resiliente nada de lo que lo cerca por momentos le hace mella y todavía sacaba pecho en la campaña extremeña junto a su candidato Miguel Ángel Gallardo».

«Este tramposo prosigue con su plan de prostitución y control de las instituciones españolas. Ante la corrupción Zotal y lanzallamas… sorry» .

«Lo que daría por haber visto a José Luis y a Koldo mientras le decían al juez que no piensan fugarse por culpa del arraigo».

“Le diré una cosa señor Feijóo, la izquierda no pide ni permiso ni perdón para gobernar, ahí están los resultados de la gestión de este Gobierno”.

«La verdad es que el panorama se le está poniendo cada día más negro al enamorado y confiado Galgo de Paiporta».

nuestro maquiavélico y narcisista psicópata –ya saben eso de la Triada oscura–, esta vez en su versión showman, se alargaba con su perorata hasta el hastío de millones de españoles.

«Ánimo Pedro, con esas risitas desquiciadas. Y con la corte de pelotas del partido compitiendo por ver quién te hace la rosca con la carcajada más grande».

«En La Mareta decidirán la estrategia y las siguientes cesiones que concederán al prófugo de Waterloo para seguir contando con sus siete votos».

«Al final, el “modesto” concejal de Milagro hizo bueno el conocido refrán de a todo Cerd…án le llega su San Martín».

«La corrupción en la contratación pública en España no es un accidente ni una excepción: es un elemento estructural y sistémico».

«Es evidente que durante lo que quede de legislatura no vamos a abandonar la senda de que un escándalo tape al siguiente, al que nos somete un sanchismo cada día más bolivariano».