Hasta Lucifer -jefe de Sánchez- esboza, como señuelo, una sardónica sonrisa, con el fin de conquistar nuestra divina alma.
Hasta Lucifer esboza, como señuelo, una sonrisa. Por Guirong Fu

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Hasta Lucifer -jefe de Sánchez- esboza, como señuelo, una sardónica sonrisa, con el fin de conquistar nuestra divina alma.

Jamás he leído, en La Vanguardia, que no merecía lugar alguno de España, pesadilla tan atroz como la que representa Sánchez.

Así resuelve Enric Juliana, el hecho de que, Sánchez, ni a las calles pueda ya salir: «Esto está orquestado por el Partido Popular».

Dicen en La Vanguardia -cada día más gilipollas- que no se produjo, en Italia, «el milagro» de que la ultraderecha no ganara… a última hora.

El periódico La Vanguardia convertido ya en una vetusta almorrana ataca a Trump con asiduidad, virulencia y saña.

El Gobierno limosnea 50 millones a Andalucía, media milésima de los 20.000 millones que Sánchez dio a la loquilla de Irene para sus chiringuitos igualitarios.

La Vanguardia asevera tener 30.000 mentiras contabilizadas de Trump y se olvida de Sánchez y su ristra de mentiras sin igual.

El gran estilo de Salvador Illa para dar lametazos en los traseros traidores al estado de los republicanos.

Brindis por todos los lectores de La Paseata para que el año venidero, todo lo mejor nos traiga: SALUD, PAZ, AMOR… y un poquitín de dinero.

Lo que supone tener como alcaldesa a la petarda de Ada Colau es que Barcelona está hecha ya un albañal.

Putin fue taxista antes que agente del KGB y de ahí su don de gentes y su bonhomía. Por suerte no nos tocó saber de su siniestro lado.

Con el síndrome de burnout que sufre Pedro el Cantamañanas esperemos que no se nos suicide, con una vida tan ingrata.

Iván El Implantado se vende en La Vanguardia y aconseja audacia para adelantar las elecciones a Sánchez y su gobierno Frankenstein.

Lamerle el culo a Gabilondo con independencia profesional y mirada humana equidistante también es cosa de La Vanguardia