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Leyendas escocesas: Sweetheart Abbey, la Abadía del amor. Por Mercedes Ibáñez

Quizás la historia de amor más famosa de todos los tiempos es Romeo y Julieta, obra del dramaturgo inglés William Shakespeare, pero en Escocia también existen relatos que encandilan a todo romántico empedernido. A través del cine y de películas como “Braveheart” o “Rob Roy” conocimos historias que entremezclaban la guerra y el amor, pero una de las más increíbles es al mismo tiempo la más desconocida, se trata de “Sweetheart Abbey”, una oda al romanticismo tan real como la vida misma.

Leyendas escocesas: El Kelpie y el lago de la Bestia. Por Mercedes Ibáñez

El Kelpie, una de las bestias mitológicas más conocidas de las Tierras Altas de Escocia, definitivamente no era de fiar. Según la leyenda, este caballo de agua (en gaélico «each-uisge») se escondía en las orillas de los lagos y ríos dispuesto a tentar a los desprevenidos viajeros y pescadores. Estos, hipnotizados por la presencia de este bello animal, montaban a su espalda, momento en el que este se sumergía en el agua arrastrando consigo a su víctima.

Leyendas escocesas: Allá lejos en el río Sligachan, los McCloud y los McDonald decidieron batallar. Por Mercedes Ibáñez

«Allá lejos y hace tiempo, en las Tierras Altas de Escocia, existían clanes que luchaban por el dominio de las tierras. Entre los más importantes estaban los McDonald y los McCloud, que eran enemigos mortales. Ya cansados de años y años de luchas y disputas entre ellos, ambos clanes decidieron llegar a un acuerdo, una tregua a tanta matanza sin sentido. Decidieron que la hija del jefe de los McCloud y el hijo del jefe de los McDonald se conocieran y, si el destino así lo quería, se casaran.

Con Victor Hugo en el aniversario de su nacimiento y el eterno Jean Valjean. Por Mercedes Ibáñez

Su número de prisionero es 24601. Es JEAN VALJEAN, protagonista de la obra cumbre de un poeta, político y escritor francés: VICTOR HUGO. Es huérfano, desde edad muy temprana, condenado varias veces a prisión por ladrón de unas tristes hogazas de pan, para dar de comer a sus sobrinos huérfanos. Intenta fugarse en varias ocasiones del presidio, lo cual convierte la pena final cumplida en un periodo de 19 años. Su estancia en prisión lo transforma en un ser despreciable y sin corazón: un miserable lleno de odio con una fuerza física increíble, aunque aprende a leer, escribir y contar.