El derecho a decidir de un “Poble” y la seducción del eslogan del pensamiento único

El derecho a decidir de un pueblo, así, dicho así, dejándose caer en la palabra pueblo. “Poble” si es posible, que en catalán suena más fuerte, más categórico, más rotundo el vocablo y el lema; enfatizando la pronunciación de sus dos silabas gordas y sonoras. Po, como onomatopeya, como si pronunciaras el recurrente río de los crucigramas; y ble, dándole un toque explosivo de pompa de chicle que haces reventar al salir de tus labios. Parece una simpleza, pero es esencial para llegar al corazón del eslogan y al de la gente.

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