De las argumentaciones sobre la amnistía se encargan los juristas de la causa, como Martín Pallín y Pérez Royo, los tontos útiles.
La mano que mece la cuna y sus tontos útiles. Por Rafael Gómez de Marcos

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De las argumentaciones sobre la amnistía se encargan los juristas de la causa, como Martín Pallín y Pérez Royo, los tontos útiles.

Cuando Antonio ha dicho eso de que en España la ley se cumple imagino que sus socios separatistas se estarían desternillando,

Ya solo nos faltaba esta gilpollez: traducción simultánea en el Congreso de los diputados… ¿Qué chorrada se les ocurrirá mañana a esta panda de indigentes intelectuales y morales?…

Para este miserable las formas sobran, la educación no importa y lo único que le gusta es aposentar sus pezuñas en las mentes de los demás.

España vive el mal sueño recurrente del Día de la Marmota: cuando parece que empieza un nuevo día, volvemos al de ayer.

España es un país trágico, pero poco serio… El PSOE nunca gobernará sin el apoyo del nacionalismo. Al igual que la derecha constitucionalista nunca volverá a gobernar desunida.

Necesitamos líderes que desoigan los cantos de sirena de quienes están tratando de dar un golpe mortal a la base judeo-cristiana de la cultura europea.

La Yoli vive en casa pública de 400 m² y servicio 24h, pero se hace fotos planchando. Dice ser hija de trabajador, cuando su padre fue jefe de CCOO.

Tuit de Dean, Jamón Dean: #DebateFinalRTVE Yolanda: “No se lo consiento”

Me resulta escandaloso y difícil de creer, que la red clientelar de la pesoe, todavía le pueda dar unos 100 escaños al irascible, incompetente e impresentable Pedro Sánchez.

La bandera infantiloide de tal desvío aspira a desplazar las nacionales o regionales, cual si fuera un nuevo y definitivo patriotismo.

Ya no tenemos siquiera la memoria colectiva para no volver a caer en los errores pasados y la moneda está en el aire, la de los tahúres, que tiene dos cruces.

Lady paro pasará a la Historia por retirar la medalla del trabajo a Francisco Franco Bahamonde, más conocido como el Generalísimo.

La talla de Sánchez como político después de cinco años largos nos la conocemos de memoria, la altura del betún y cayendo.