A partir del 24 de julio en España mandarán los tibios que controlan el PP, lleno de personas muy dignas, aunque también plagado de maricomplejines europeistas.
Conversaciones en el andamio: Los tibios atlantistas. Por Francisco Gómez Valencia

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A partir del 24 de julio en España mandarán los tibios que controlan el PP, lleno de personas muy dignas, aunque también plagado de maricomplejines europeistas.

Se ha convertido en el consejero áulico del presidente más manipulador y embustero de la historia de la democracia española ¡Dios los cría y ellos se juntan!

Cuando debate Sánchez, lo primero que hace es mentir, después enfangarlo todo, conjuga como nadie las patrañas el postureo y el juego sucio.

¡Menudo figura tuvimos de presidente ocho años, y seguimos teniendo al frente del gabinete de crisis del actual, convertido en su mejor pupilo!

Cuanto peor les vaya a ellos mejor para todos los demás aunque las caras que tenían escuchando a Sánchez demuestran que el PSOE está podrido.

Esperemos que, pese a las posibles sumas con lo peor de cada familia, se imponga el sentido común y queden seis semanas, para darle la patada final.

El mago de las encuestas sabe lo que se juega en cada informe. No es que no acierte ni una, es que es en defensa propia.

Otra vez las victimas del terrorismo claman al cielo mientras asisten a otro infame homenaje, así que visto lo visto ¿Con quien estás, con los asesinos o con las victimas?

El nazionalismo excluyente, tanto el vasco como el catalán, son la perfecta simbiosis entre el desprecio al ser humano, el racismo, el sectarismo y el totalitarismo.

En el Ala Oeste de la Moncloa: Las encuestas son chungas y Sánchez piensa en no presentarse a las elecciones…

Parece que a Sánchez se le ha aupado por méritos propios (en vida), en el pódium de los indeseables y eso, queridos: si que es hacer Historia.


La crisis del fresón de Huelva parece mas bien otro burdo movimiento orquestado por aquellos que le han dado oxigeno, es decir; el PSOE.

Un gran pueblo, si tuviera buenos gobernantes. Esto fue lo que pensé el pasado domingo 28, por la noche al conocer los resultados electorales.