¿A quién beneficia todo esto? Aquí no hay ni buenos ni malos y quien pierde son los pueblos ruso y ucraniano. El croquis muestra la situación.
A quién beneficia y qué intereses ocultos manipulan una guerra que nadie quiere. Por José Crespo

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¿A quién beneficia todo esto? Aquí no hay ni buenos ni malos y quien pierde son los pueblos ruso y ucraniano. El croquis muestra la situación.

El Diálogo sobre Ucrania comenzó con una inocente pregunta: ¿Alguien puede explicarme por qué ataca Putin a Ucrania…? Gracias.

Hemos adoptado a los comunistas en el hemiciclo Europeo como animal de compañía y los tienen, haciendo la marmota a punto de despertar.

Había quedado en evidencia con el resto del mundo. Sus socios comunistas de gobierno se tiran de los pelos, pero no dimiten ni de coña.

La rusofobia es ahora la nueva consigna en Occidente, por encima del covid y del cambio climático. Putin es un cadáver aunque él todavía no lo sabe.

La valentía de un pueblo asombrando al mundo entero. Pase lo que pase, Ucrania ya nos ha dado una lección a todos resistiendo contra el tiránico invasor.

Comienzan las negociaciones entre rusos y ucranianos para el alto el fuego. No tiene buena pinta el tema. Putin no quiere ceder y Zelenski no quiere suicidarse.

¿Qué se puede esperar de un interlocutor que horas antes de sentarse a negociar, activa las fuerzas de disuasión nuclear? Pues eso.

No tienen ninguna superioridad moral aunque nos lo pasen por las narices una y otra vez con sus noes de chichinabo a la guerra.

Mientras estamos todos pendientes de la invasión rusa, el gobierno y sus compinches siguen liberando terroristas.

En la fiesta de Occidente, la paz y quietud de espíritu se van rompiendo Cuando todo es relativo, ¿Cómo poner en valor la vida humana?

Los Joputas Sin Fronteras se acaban de enterar que en las zonas de guerra de verdad los hombres se quedan para defender su país.

La propaganda oculta la dureza con que la UE, como potencia mundial amenazada por la proximidad del conflicto, debiera comportarse ante el gigante ruso.

Antes fue Crimea. Luego Afganistán. Ucrania, ahora ¿De qué le sirve, a nuestro triste ruiseñor, y con las alas rotas, la OTAN.