Para ser gente de bien lo único que se necesita es tener un sentido positivo de la vida, cultivar la amistad, el respeto al contrario y cooperar al bien común.
¿Somos gente de bien? Por Jorge H. Mollar

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Para ser gente de bien lo único que se necesita es tener un sentido positivo de la vida, cultivar la amistad, el respeto al contrario y cooperar al bien común.

La vuelta al mundo en un dedal (Capítulo 9): Don Narciso, el más INDIGNO, en un país dignísimo habla de dignidad.

Es justo así, amigos y queridos lectores, en honor a la verdad, como sepultan, Putin y todos los tiranos, la libertad.

En este sucio combate lean, investiguen, no censuren, contrasten y no se dejen arrastrar por la propaganda de guerra ni la prensa.

Es necesaria una mayoría que consiga poner en la calle a la banda de irresponsables que nos gobierna liderada por este gafe.

Por aquí anda suelto mucho hijo de putin. Deberían ser tratados como a los jerarcas rusos: embargo de casoplones y deportación.

Europa sestea escuchando a los buenistas adormilados en sus poltronas y verdes praderas, al soniquete de que todo el mundo es bueno.

No es tiempo ya de medias tintas. Llegará día en que ‘el mundo libre’, igual que el pueblo ruso lamentarán de su fuerza bélica no haber hecho uso.

El gobierno juega al despiste en la invasión rusa. Envía armamento a Ucrania, pero se trata de ametralladoras obsoletas que no funcionan bien

Estoy segura de que en la vida de todos hay ahora una Abundia, un Musculeitor, una Alisia, un Cacaseno… Incluso, una como yo y la hostil que me ocupa.

Se estima que 7 millones de personas saldrán de Ucrania por la invasión rusa. Sánchez ofrece España para acoger a parte de estos refugiados.

Hoy vi un padre que era todos los padres y vi un hijo muerto que era todos los hijos muertos. Vi una Ucrania que el alma nos parte.

Estoy de su prepotencia hasta los corvejones. El mundo libre no puede tolerar la coacción de grupos de matones comunistas.

Noble pueblo ruso: ¡Pensad en vuestros padres. ¡Pensad en vuestros hijos! Y pensad, luego, en los padres y los hijos de los demás.