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El jardín seco por Rick Deckard: Las mujeres kunoichi

Las kunoichi
Las kunoichi

 

Las kunoichi eran mujeres entrenadas desde su infancia en el asesinato y el espionaje.

 

“El cine y el manga tiende a retratarlas como personajes de acción, muy similares a sus contrapartidas masculinas, los shinobis (ninjas)”

El cine y el manga tiende a retratarlas como personajes de acción, muy similares a sus contrapartidas masculinas, los shinobis (ninjas). Si bien es cierto que recibían entrenamiento de combate, sus técnicas de campo eran habitualmente más sutiles: se las instruía para convertir objetos cotidianos en armas mortíferas, y eran expertas en el arte de la seducción y el envenenamiento.
Camufladas como monjas, prostitutas o cortesanas, usaban todas sus artes para granjearse el favor de hombres poderosos y obtener información valiosa para su clan, llegando incluso al matrimonio.

Rick

Si vis pacem por José Crespo: De Witizianos y Rodriguistas, la Hispania dividida y la yihad

Hoy es el burkini pero lo es también la exigencia de tener menús de comida halal en los comedores escolares,
Hoy en la nueva Hispania es el burkini pero lo es también la exigencia de tener menús de comida halal en los comedores escolares, o la exigencia de tener horarios diferentes para hombres y mujeres en las piscinas municipales o la negativa de chóferes de autobuses municipales a conducir el mismo autobús que antes ha sido conducido por una colega femenina o la exigencia de que sean mujeres médicos las que traten a musulmanas y los musulmanes por médicos o también la exigencia a las empresas de cambiar los horarios de trabajo para favorecer a los musulmanes durante el Ramadán, la fiesta del cordero, los viernes o durante las llamadas a la oración diaria. Incluso ya salen a la calle como en esta de Londres pidiendo la aplicación de la sharia como ley universal en contra de las leyes occidentales.

 

Los visigodos del bando witiziano, actuales podemitas, no veían a los musulmanes como enemigos en Hispania, sino como aliados, no tenían razón alguna para hacerles la guerra. Hasta que ya fue demasiado tarde.

La población judía y los terratenientes hispanorromanos,  que incluso ofrecieron a los invasores sus iglesias dada la ausencia de mezquitas para que pudieran orar, consideraban a los recién llegados como a unos salvadores, frente a la opresión de la monarquía visigoda, precisamente hasta que sufrieron en sus carnes las nuevas cadenas y aprendieron a sangre nuevos conceptos: “yihad” (guerra santa) e “islam” (sometimiento).

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Una Hispania dividida en resumidas cuentas. Esa maldita dualidad antropológica de Villarriba y Villabajo que nos consume a los hispanos.

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Estas dos medicinas fueron recetadas y probadas durante unos cuantos siglos en ese falso, idílico e inventado al calificar a Hispania como “crisol de las tres culturas”, del que ignorantes acreditados ponen como ejemplos a Maimónides y Averroes dos proscritos del islam de ayer y hoy.

 

La utilización de tal adefesio como es el burkini,
La utilización de tal adefesio como es el burkini, no es anecdótica ni mucho menos inocente, tampoco, pese a la paranoia de los liberales, la expresión de la libertad ni mucho menos la decisión libre de las mujeres que lo llevan, por mucho que lo digan. Se trata simplemente de un acto militante perfectamente orquestado cuyo objetico es proseguir la lenta implantación islamista en Occidente… por el momento. Luego saldrán a nuestras calles los de clamen por la aplicación de la sharia.

 

No son pocos los historiadores que  consideran la reconquista de España como la primera cruzada. Desde Covadonga, año 722, hasta la conquista de Granada, en 1492, pasarían casi 800. La yihad a la que se cita 255 veces en el corán comenzó en el siglo VII con la destrucción y sometimiento de los territorios bíblicos, ahora islámicos, del creciente fértil, Arabia, Irak, Irán, Siria, Turquía, Jerusalén, Egipto, Libia… y a continuación una dividida Hispania en el 711.

Se nos pretende presentar ese texto ideológico, el corán, como un admirable monumento universal a la espiritualidad y doctrina que predica la paz y la concordia.

Por ello volvemos  a repasar algunas líneas del citado texto.

En la sura IV, de las mujeres, versículo 34, se lee; «Los hombres están a cargo, por encima de las mujeres, en virtud de la preferencia  que Allah ha dado a unos sobre otros, y en virtud de lo que, en ellas, gastan sus riquezas.

Las habrá que sean rectas, piadosas, sumisas y que guarden, cuando no las vean en ausencia de sus maridos, aquello que Allah manda guardar. Pero aquellas cuya rebeldía y desobediencia temáis, amonestadlas, confinadlas en sus habitaciones, no os acostéis con ellas, golpeadlas…».

En la sura II, versículo 229, se termina afirmando: «… los hombres tienen sobre ellas preminencia, tienen un grado sobre ellas».

De estas y otras afirmaciones, según Samir Khalil Samir, «deriva una tradición secular que otorga al marido una autoridad casi absoluta sobre la mujer, confirmada asimismo por varios hadices».

Activistas belgas del grupo feminista internacional Femen
Activistas belgas del grupo feminista internacional Femen protestan frente al arzobispo belga Andre-Joseph Leonard (i), acusándole de homofobia, durante una conferencia en la Universidad Libre de Bruselas (EFE). Los presuntos modernos, progresistas, feministas y demás perroflautada defienden, como si les fuera la vida, la prenda de moda, de sus “hermanos musulmanes”, una prenda que representa la auténtica caverna, el atraso y la absoluta sumisión de la mujer.  Son, aunque parezca contradictorio, los mismos que con ridículo entusiasmo defienden un presunto derecho de la mujer a invadir desnudas una capilla católica o el acoso a unos obispos, y se lamantan de “haber quemado pocas iglesias” aludiendo a la pasada guerra civil española.

Estamos ante una invasión que no aparece en los medios, una invasión silenciosa, y como sabemos, lo que no como tal no sale en los medios, no existe.

Dicho esto, recordamos estas enseñanzas coránicas pues ciertamente se dan de bruces no sólo con la Constitución Española, sino con nuestras más profundas convicciones occidentales.

Entonces, a la vista de estos textos que entresacamos para mostrar la brutal colisión con nuestra Constitución y en los que se establece la discriminación e incluso el maltrato estableciendo por norma el derecho a la violencia doméstica contra la mujer, cabe que nos preguntemos cómo es posible, que cualquier gobierno, sea del color que sea, pueda pretender subvencionar en las escuelas públicas españolas la enseñanza de la ideología coránica que se presenta como religión o la entrada de clérigos de esta creencia en el ámbito de las Fuerzas Armadas.

José Crespo Si vis pacem…