¿Autodeterminación de España? (Primera parte donde se exponen las razones a favor )

Torres y cadenas humana por la autodeterminación en España
Torres y cadenas humana por la autodeterminación en España

 

 

Una mayoría creciente de españoles muestran síntomas evidentes del hartazgo que produce la situación en Cataluña creada por el separatismo. En charlas con amigos y familiares, conversaciones a pie de calle y en diversas redes sociales y páginas de Internet empiezan a aumentar las opiniones favorables a lo que se podría denominar “autodeterminación de España”, es decir, preguntar a la totalidad de los españoles si desean que aquellos territorios conflictivos sigan formando parte de nuestra nación o, simplemente, que se vayan (según otros, “que les echemos”). Esto, aunque poco probable, podría ocurrir si en el supuesto referéndum de Cocomocho votaran todos los españoles pues, repito, hay gente ya muy harta del tema.

 

“El referéndum de autodeterminación de España haría ver al resto del mundo que España no es un Estado opresor, sino todo lo contrario, que admite la opinión de sus ciudadanos”

 

 

En este primer post se intentan exponer las razones a favor de esa supuesta autodeterminación, dejando las contrarias para el siguiente. Así, pues los hechos que favorecen la salida de España de las dos regiones que están en mente de todos son:

 

 

• Las comunidades con nacionalismos reciben más inversiones del Estado que el resto, e incluso alguna goza de un régimen fiscal propio que la hace “de facto” independiente económicamente del resto de España. Si con ello se aplacaran sus ansias separatistas, posiblemente los demás incluso verían con buenos ojos estos privilegios, pero ni por esas. Mientras, los demás somos los perjudicados y les financiamos sus lloriqueos, a la par que nos empobrecemos a costa de ellos.

 

 

• Ambas viven básicamente de vender sus productos en el resto de España. La secesión traería consigo los correspondientes aranceles y el cierre de fronteras. En opinión de muchos, esto junto con la salida de ambos territorios de la Unión Europea y de la zona euro les daría que pensar sobre la conveniencia y viabilidad de su separatismo. Es bastante difícil vender butifarras en Madagascar o txakoli en Borneo.

 

 

• Es cierto que hay buenos españoles en esas regiones que no merecen ser abandonados a su suerte, pero la mayoría de la población de esos territorios, o bien votan en gran proporción opciones separatistas, o se marchan a la playa en las jornadas electorales, dando la impresión de que les importa muy poco quien les gobierne reforzando aquel argumento de que “Cada pueblo tiene el gobierno que se merece”.

 

 

• Tendrían que buscarse otro chivo expiatorio al que echar las culpas, pues el “malo” ya no será el odioso y opresor Estado español y quedará al descubierto la incompetencia ya probada actualmente de los prebostes que gobiernan actualmente esos territorios. Se acabaría el terrorismo, la quema de banderas y los insultos a nuestra nación.

 

 

• La “expulsión” se las haría pasar tan canutas que a los pocos años, si no meses, volverían a pedir la unión a España y serían más patriotas que nadie, mandando a sus dirigentes separatistas a esparragar.

 

 

• El referéndum de autodeterminación de España haría ver al resto del mundo que España no es un Estado opresor, sino todo lo contrario, que admite la opinión de sus ciudadanos.

 

 

Hasta aquí las razones a favor. El siguiente post expondrá los argumentos para que esas regiones continúen en España como siempre ha sido, a la par que algunas soluciones para cortar el auge secesionista. Cada uno que se quede con lo que prefiera

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Guillermo Emperador

Guillermo Emperador

Español, bajito, republicano y alopécico. Profesor de la escuela del maestro Ciruela, boticario y bloguero en Libertad Digital con el espantoso nick de “chinito”. Ahora autoascendido a Emperador de la tierra de las Mil Naciones (España, obviamente). Tengo un blog, una coneja y muchos amigos en la Llanura de Palmaria. Nunca pensé en escribir pero la vida es un camino que lleva por derroteros extraños.

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