Todo tiene un límite salvo la estupidez, nos decía Einstein, pero hoy añadimos: Excepto la deslegitimación del gobierno de España

Trapero a la llegada al complejo central en Sabadell (Barcelona)
Trapero a la llegada al complejo central en Sabadell (Barcelona)

 

 

 

Todo tiene un límite y hasta “dontancredo” debería de saberlo. Quiero referirme a la libertad de expresión o de manifestación, así como a los términos “ultimátum” y “plazos”.

 

 

Y en ese límte estamos ante un remix de las películas “La Historia Interminable” y “Sólo ante el peligro”, con un protagonista cobarde que no se atreve a expulsar a los malos que han tomado las calles, y en la que finalmente el protagonista será el pueblo que no tiene quien le defienda. Cuanto más se espera más aumenta la tensión, y cuanto mayor es la tensión mayor es la soledad, no del cobarde protagonista rodeado de palmeros ineptos que le aplauden sino de los españoles abandonados a su suerte en Cataluña. En este caso el protagonista no puede ser otro que el pueblo, la sociedad, y cuanto mayor es la soledad de la sociedad mayor es el temor, la cobardía de sheriff deslegitimado que se esconde tras las togas olvidando que encarna el poder ejecutivo.

 

 

 

Tenemos a unas autoridades regionales en rebelión con una policía propia que pagamos todos, es decir con más de 17.000 armas, y a día de hoy al responsable de apoyo a la sedición, el tal “mayor trapero”, no solamente sigue en la calle sino que la TVE controlada desde hace tiempo desde Barcelona, en aras de una visibilidad que en absoluto merecen, nos da el postre con las imágenes en el telediario de la llegada del sedicioso a sus dependencias en cuya puerta un tumulto uniformado le recibe entre vítores de apoyo.

 

 

 

El hecho de que este individuo no esté detenido y se facilite esta situación y además se retransmita no es más que un peldaño más en la incitación a la rebelión, el evento no tiene absolutamente nada que ver con la libertad de información. En este momento ese cuerpo policial está bajo sospecha y debería estar desprendido de todas sus funciones.

 

 

 

Si hoy el “mayor trapero” no está detenido, como debería estarlo toda la cúpula parlamentaria separatista y su “ministrillo” de exteriores que actualmente vomita en Bruselas, tiene un único responsable. Si hoy el trapero ha sido vitoreado y aplaudido al llegar a su comisaría central y además nos lo han servido como emético en el postre, sólo hay un responsable y se llama Mariano Rajoy quien se olvida de que tiene unos cuantos miles de servidores públicos hacinados preparados para tomar el control con una basura de sueldo mientras ellos y nosotros hemos tenido que ver las imágenes del heroico traidor siendo recibido entre abrazos y aplausos.

 

 

 

Leía en la prensa cómo quemar un coche de policía en Francia le ha costado a los autores siete años de prisión. Aquí destrozan varios y encima hay políticos y prensa que al encarcelar preventivamente a los culpables resulta que se quejan de que es una medida excesiva y que puede crear reacciones peores en la calle.

 

 

 

Ayer circulaba por la red otro ejemplo comparativo dedicado a los de las cacerolas y a los dos separatistas encarcelados a los que les faltó mearse encima de los vehículos de la Guardia Civil. A todos, los de las cacerolas, a los “Yordis” encarcelados, a Romeva, al “lloriqueras o al “kokomocho” se les invita a tomar un Boeing 747 y a viajar a cualquier país donde no haya presos políticos… digamos por ejemplo los EEUU, y dirigirse a una de esa bellas ciudades como por ejemplo Houston en el estado de Texas donde hay pena de muerte… allí les invitaba a destrozar tres coches del FBI, llenarlos de mierda, hacerse un selfie y luego robar 6 o 7 fusiles de su interior, luego ponerse en el techo de los coches con megáfonos para animar a un tumulto de gentuza, para luego acorralar a 15 agentes federales y un secretario judicial. Después, si salen con vida de todo esto, que vayan por ahí diciendo que era una movida pacífica y que son víctimas agredidas con sus derechos fundamentales vulnerados.

 

 

“Si se desata una situación de conflicto armado en la calle solo habrá un responsable final que se llama Mariano Rajoy”

 

 

Todo esto se agrava si consideramos que hay detrás un cuerpo armado, con una corriente política populista dispuesta al conflicto social y a buscar víctimas civiles como se hizo en el referéndum que no se iba a celebrar y que debería estar erradicada de los parlamentos. Si se desata una situación de conflicto armado en la calle solo habrá un responsable final que se llama Mariano Rajoy. Si hay una bajada de pantalones, como me temo, ante los separatistas dándoles más todavía, solo habrá un culpable, Mariano Rajoy, quien con mayoría absoluta no hizo nada ni revirtió ni una sola de las políticas de su antecesor ZP.

 

 

 

¿Diálogo dentro de la legalidad? ¿Elecciones? ¿Dónde está el límite? Pero cómo va a haber elecciones si llevan cuarenta años destruyendo la enseñanza, antes habrá que recuperar competencias y restablecer las leyes y el orden constitucional para luego entrar en un serio debate sobre la viabilidad de las autonomías y si procede llegar a un referéndum para su eliminación o no.

 

 

 

El golpe solo debe detenerse con la detención de los culpables, de todos, acabar con el control informativo, con el adoctrinamiento político que se ejecuta mediante la inmersión lingüística del putrefacto sistema educativo autonómico, y sobre todo acabando con una policía politizada.

 

 

 

¿Qué hace Romeva en Bruselas en vez de estar en la cárcel mientras nuestro “portacoz” del gobierno y nuestra vicepresidenta comparecen con una sonrisa inexplicable? ¿Es ese el límite?

 

 

 

Hay otras dos películas que me vienen a la cabeza, “Vértigo”… vértigo de dontancredo por cumplir y hacer cumplir las leyes, y por otra parte la alucinación a la que nos somete este gobierno al que pagamos cada día, me refiero a “El día de la marmota” en el que cada mañana le suena el despertador a “dontancredo” y vuelve a ofrecer un nuevo plazo y más diálogo a los que tratan de romper España.

 

 

 

Todo tiene un límite salvo la estupidez humana, nos decía Einstein, pero hay un nuevo concepto… excepto la cobardía y la deslegitimación del gobierno de España.

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José Crespo

José Crespo

José Crespo. Si Vis Pacem Para Bellum, enamorado de Aranjuez la ciudad donde vivo, Soldado en la reserva, colaborador en radio y publicaciones electrónicas, autor de trabajos históricos dedicados al Servicio Militar y Valores, y a personajes en concreto como Juan de Oñate, Blas de Lezo o Pedro Menéndez de Avilés y en general a Españoles Olvidados en Norteamérica. Rechazo la denominación de experto, prefiero las de "enamorado de" o "apasionado por".

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