Carta a los Reyes Magos

CARTA A LOS REYES...MAGOS.
Carta a los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos:

Os escribo esta carta con la ilusión de casi siempre, porque hasta eso se va perdiendo. Los malos han vuelto a hacer de las suyas y han querido marcharse de casa, porque dicen que su país es más bonito que el nuestro, aunque creo que son el mismo. No sé, me hago un lío. El caso es que luego van y siempre nos piden dinero a nosotros y eso. Además hay gente que allí no la dejan hablar en español, pero ellos sí que lo saben hablar, lo que pasa es que no quieren. Por eso os pido que le mandéis una colección completa de la Enciclopedia Espasa, ésa que tienen más de 100 libros y un montón de Diccionarios de la Lengua Española, tantos que no les entren en sus casas y se tengan que salir a la calle. Hay uno que tiene un pelo horroroso y a ese no le vendría mal un sombrero, pero me han dicho que un traje de rayas le sentaría también muy bien.

También hay un señor que dicen que manda pero parece que le cuesta ponerles en su sitio a los malos de antes. Yo no sé lo que quiere ese señor, pero desde luego no se merece ningún regalo. A él sólo le interesa una cosa que se llama economía, y también creo que le gustan los puros y ver el Teledeporte. Pero yo prefiero que a ese hombre le traigáis un buen puñado de carbón porque no ha hecho bien las cosas, y un muñeco de Naranjito que sé que no le gusta, para que se chinche.

También hay otros señores no muy buenos, que se llaman populistas o algo así que siempre están diciendo “Sí, se puede”, como si llamaras a un váter y te dejaran pasar. No les gusta nada, siempre están quejándose de todo y dicen que ellos lo harían mejor pero siempre están con cara de estreñidos, como enfadados con todo. Mis mayores dicen que no son de fiar, así que también carbón para ellos.

Y para mi país, que se llama España, os pido que haya paz y dinero, y vuelvan a mandar gentes buenas que hagan las cosas bien y no hagan cosas que a la gente no les gusta, porque luego la gente se enfada pero tienen que pasar por lo menos cuatro años para que se vayan y vengan otros. Aquí, en Madrid, manda una señora de ésas que le gusta hacer magdalenas en su casa, pero no hace nada más, así que a ver si le mandáis a dar una vuelta en el Tren de la Bruja, para que no vuelva en un tiempo.

Claro, que hay otros peores. Ahora dicen que en una Cabalgata de Madrid va a ir una reina nueva, que se llama Drag-Queen o algo así. Dicen que es cosa de la diversidad madrileña. Eso de la diversidad no sé qué es, pero supongo que será que sale mucha gente. Pues entonces que saquen también de paseo a un ornitorrinco, a un australiano, a un geranio y a un señor de Cuenca, y así todos contentos.

Bueno, ya lo dejo. Me despido de vosotros que ya sabéis que os quiero y me gusta que vengáis todos los años a mi casa, no ese barbudo gordo vestido de rojo que va tocando la campana como si fuera la hora de comer, y que ahora os hace la competencia. Tiene morro el tío, porque como viene antes, algunos niños lo prefieren, pero a mí no me gusta. Yo prefiero seguir dejando siempre los zapatos y el barreño de agua para los camellos, y los dulces y la copita para que os los toméis.

¡Ah, y que he sido bueno también este año, no os olvidéis de mí! Ya sabéis que sois los únicos Reyes en los que creo.

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Guillermo Emperador

Guillermo Emperador

Español, bajito, republicano y alopécico. Profesor de la escuela del maestro Ciruela, boticario y bloguero en Libertad Digital con el espantoso nick de “chinito”. Ahora autoascendido a Emperador de la tierra de las Mil Naciones (España, obviamente). Tengo un blog, una coneja y muchos amigos en la Llanura de Palmaria. Nunca pensé en escribir pero la vida es un camino que lleva por derroteros extraños.

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