
«En España toda clase de subvencionados se suman con sus lloriqueos al nefasto concepto de la posverdad, tan falso como la retórica y sensible publicidad de los perfumes»
Con afecto a todos esos españoles seguidores de la falsa posverdad que por aquí andan y comparten pero olvidan qué es España, el qué significan nuestros héroes, que reniegan de sus raíces, no asumen las desgracias de la guerra, y que, como un sutil detalle, no reconocen por su ideología, tan infantil como sectaria, que los norteamericanos liberaron Europa del fascismo y que, en definitiva y para mayor pecado a las esencias de la historia, enseñan como los nefastos profesores que son, que España nació con los Borbones.
Nefastos vecinos, egoístas ciudadanos y siempre en busca de la subvención política o la soldada que les permite comprar en el mercado, enseñan, muestran, publicitan entre acólitos e indefensos mentales, las mentiras interesadas de la Leyenda Negra y las falsedades hechas ley a golpe de Boletín del Estado, de la progre política corrección que incluye en su sectario ideario, claro está, al interesado concepto de Al-Andalus, ese otro tan épico del lenguaje no sexista, el cacareado derecho a decidir y olvidan las esencias, todas, de sus raíces, y en definitiva, se suman con sus lloriqueos al nefasto concepto de la posverdad, tan falso como la retórica publicidad de los perfumes.

