Max y yo abandonamos “La mentira de Palmaria”. Y con la cabeza bien alta

MAX Y YO ABANDONAMOS LA MENTIRA DE PALMARIA
Max y yo abandonamos “La mentira de Palmaria”

 

 

“Pero, hoy, sin darme tiempo a salir de mi estupor, veo que una horda de hienas palmaris salía de la pantalla de tu ordenador y se abalanzaban sobre ti, desde esa mentira de Palmaria, escupiendo odio en manada”

 

 

 

 

Se abalanza, Max, sobre mí muy de mañana, convulso y sudoroso: ¡¡Belencita, Belencitaaaaa, ¿estás bien, amiga mía?”

Sí, Max, estoy bien, triste y dolida, pero bien. ¿Qué es ese color desvaído que traes? Max, ignorando mi pregunta, sigue alterado: “Ay qué sueño tan malo he tenido, compañerita. ¡¡Qué digo, sueño; una pesadilla!!

Yo, con bastante desgana, y aun saliendo del sopor mañanero, le animo a contarme.

“Verás, verás”, balbucea Max: “Recordarás que yo era muy reacio a estas cosas del Facebook, pero tú, en tu empeño de que nos teníamos que poner al día, caímos de bruces en lo que parecía un idílico lugar y en donde fuimos invitados a pasar y a sumarnos a la tarea de abanderar con ellos, desde un mástil bien alto, valores tan de nuestro gusto de gente sencilla, como son la HONESTIDAD, la SINCERIDAD, la GRATITUD, la DECENCIA y, sobre todo, el amor a ESPAÑA y a la LIBERTAD. Y nos lo creímos. ¡Tan ricamente!”

“Pero, hoy, sin darme tiempo a salir de mi estupor, veo que una horda de hienas palmaris salía de la pantalla de tu ordenador y se abalanzaban sobre ti, desde esa mentira de Palmaria, escupiendo odio en manada. Te vi palidecer y me entraron sudores. Uff, menos mal, Belencita, que todo ha sido un mal sueño”

No, mi querido Max, no ha sido un mal sueño. Esa horda de hienas que has visto ha sido real.

Estaba esperando a que te recuperaras para recoger nuestras cosas y marcharnos de Palmaria.

“¿Cóoooomo?, ¿quieres decir que semejante brutalidad ha sido real? ……“snifff….snifff, sniff”. Max empieza a hipar, y mientras le alargo un kleenex, le susurro: ¿Es que vas a llorar, so nenaza? No merecen ni una sola de tus lágrimas. Anda, vamos a a recoger nuestras cosas y a salir cuanto antes de aquí, que huele a EGOLATRÍA y AUTOBOMBO que marea.

Respira, el pobre Max, ya tranquilo, pero protesta porque es pequeño para tanta carga
Respira, el pobre Max, ya tranquilo, pero protesta porque es pequeño para tanta carga

Max, acerca el cubo de la basura y empieza a recoger esa LIBERTAD que hace tiempo dejaron ahí tirada; la DIGNIDAD, la DECENCIA y la SINCERIDAD que, como no saben lo que es, también las desecharon. “A ver, a ver”,- dice Max-, “aquí en su basura hay más cosas tiradas. Mira, hay un buen saco de RESPETO POR LA OPINIÓN DE OTROS que está sin utilizar. Oye, también hay un cepillo CENSURADOR DE POST que está ya muy desgastado, se ve que eso sí lo utilizan mucho. ¡Anda!, y en esta alacena tienen guardadas cajas llenas de ARROGANCIA, COBARDÍA, MENTIRAS, BURLAS Y CUCHICHEOS DE MAL GUSTO. Y…. también ……” ¡¡Maaax, déjalo ya, son muy tóxicas, ni las toques!!, que de todo eso se retroalimentan”.

Ya, casi listos para marchar me mira Max muy cariacontecido, y me dice: “Belencita,no quisiera que fuéramos injustos con algunos buenos amigos que dejamos aquí”. No te preocupes Max, que esos amigos saben bien que ésto no va con ellos.

Respira, el pobre Max, ya tranquilo, pero protesta porque es pequeño para tanta carga, y me dice: ”¿No podríamos dejar algo de lo nuestro para no ir tan cargados?” “¡Buena idea, Max!, les vamos a dejar un saco de HUMILDAD, unas cuantas cajas de pastillas para bajar el EGO, una caja bien grande de AUTOCRÍTICA, y un ejemplar de “ESTÁ MUY FEO MANIPULAR A LA GENTE QUE CONFÍA EN NOSOTROS”.

¡Ale, Max, ya nos podemos ir de aquí. Y con la cabeza bien alta.

 

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Belén López Delgado

Belén López Delgado

Soy una apasionada de la aviación y de la escritura. Quise ser piloto pero me faltaron medios económicos, y me tuve que conformar con ser azafata. Poco después descubrí que es mucho mas divertido y gratificante estar en una cabina de pasajeros que aburridos frente a un montón de relojitos. Encontré ante mí un mundo deslumbrante para aprender de otras gentes y otros países, que me absorbieron toda la dedicación a ese libro en ciernes que me habría encantado escribir. Valoro y defiendo, hasta donde me es posible, la Coherencia. Tengo para mí que es una de las cosas más difíciles de mantener en nuestra esencia y existencia humana. Y Max, ese personaje, que suele acompañar casi todos mis escritos, lo visualizo como un diminuto demonillo, de color rojo; un ser travieso, descarado y adorable que forma parte de mi otro yo; ese yo que, libre de pudor y diplomacia, se atreve a decir abiertamente lo que estoy pensando.

2 comentarios sobre “Max y yo abandonamos “La mentira de Palmaria”. Y con la cabeza bien alta

  • el 7 febrero 2018 a las 11:51
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    Bien. Je n’ai pas encore compris le pourquoi de toute cette histoire. Mais j’admire les personnes qui ont la fierté d’être fidèles à ses principes.
    Je n’aime pas ni les “chapelles” ni les “clans” Je suis pour les personnes, et pour la concorde. Cet texto : Tiens aussi tout mon respect. Un saludo.

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  • Antonio De la Torre Luque
    el 13 febrero 2018 a las 11:09
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    ¡Qué cosas hay que ver, Belén!.
    Me ha parecido excelente y elefante tu reflexión, que me ha hecho recordar mi salida -y la de cientos- de VOX, para el que vale todo lo que dices y, especialmente, la última frasee que pones en mayúsculas: “ESTÁ MUY FEO MANIPULAR A LA GENTE QUE CONFÍA EN NOSOTROS” y jugar con sus sentimientos, añadiría.
    Un abrazo.

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