
«La señora Lozana andaluza fue natural compatriota de Séneca, y no menos en su intelligencia y resaber, la cual desde su niñez tuvo ingenio y memoria y vivez grande, y fue muy querida de sus padres por ser aguda en servillos y contentallos».
Así comienza el, mamotreto número uno de la novela La lozana andaluza publicada en Venecia en 1528, cuyo autor es muy probablemente el clérigo y editor español Francisco Delicado, escapado de Roma un año antes debido al sentimiento antiespañol provocado por el saqueo de esa ciudad por las tropas del Emperador Carlos V.
Una novela que los intelectuales catalogan como sucesora de La Celestina, de Fernando de Rojas, por su estructura dialogada y su enfoque picaresco de la vida.

«En el año 1976 Vicente Escrivá triunfó en la taquilla con su adaptación erótica en aquel cine del destape que causó furor durante la transición española»
En el año 1976 Vicente Escrivá triunfó en la taquilla con su adaptación erótica en aquel cine del destape que causó furor durante la transición española. Y hoy, muchos españoles parodian gracias al ingenio patrio esa lozanía para referir la inmoralidad política de la actual presidenta de la Junta de Andalucía: Susana Díaz, la «marxiana» andaluza que prima su sillón ante la Le y, las listas de espera por su gobierno decididas, para el correcto reparto de las viviendas de protección oficial, sumándose así, tan fresca y lozana, al desprestigio de la clase política española, la conocida como la «casta», por anteponer sus egoístas privilegios a los del bien común.

«Pero todos los españoles, salvo sus amamantados claro está, debemos creo que agradecer su sinceridad manifiesta de apego al poder»
Pero todos los españoles, salvo sus amamantados claro está, debemos creo que agradecer su sinceridad manifiesta de apego al poder. Y ahí están Cayo Lara, el de la vaca para asar, el voto cautivo, el tal Valderas, Griñán y Chaves y aquel alcalde subvencionado que no paga ni el agua para, negro sobre blanco, iluminar los intereses de esa izquierda española que abandera los símbolos totalitarios del populismo progresista, la farsa chavista, a los hermanos Castro, los sindicalistas amarillos y que, me imagino, todas sus noches le rezan al derecho a decidir sobre los dineros públicos, que todavía y desgraciadamente, se creen que son suyos. Ahí están para la historia de la corrupción política los eres de Andalucía.

Me gusta el artículo que se corresponde con el comentario que puse en Twiter esta mañana sobre ‘la «Marxiana» andaluza’, por su facilidad para cambiar decretos, lo mismo que don Groucho principios, pero éste con inteligencia y gracia, se las que no parece andar sobrada doña Susanita ¿tendrá un ratón también? Un abrazo don Manuel, en esta tarde de domingo y saliendo para Fuengirola antes de llegar a Córdoba el martes.
Me inspiraron tus palabras y mas bien me diste el título hecho. Un abrazo y Gracias!!!!