
«El periodismo de este país entre la farándula y el pelotazo, al servicio de mejor postor, debería explicar que el PP está en los autos como responsable civil subsidiario, con lo que la palabra condenar, tomada literalmente, puede hacer creer a la gente que es una organización criminal»
El contrasentido de la era de la información es que ha reconocido respetabilidad a la opinión desinformada, si introducimos información equivocada en un ordenador, se obtendrán respuestas equivocadas. Lo mismo ocurre con nuestra mente.
El partícipe a título lucrativo es aquel que no ha intervenido en la comisión del delito investigado (no es autor, ni cooperador necesario, ni cómplice), pero se ha beneficiado sin saberlo de los efectos del mismo. La consecuencia de esto es que al partícipe a título lucrativo no se le acusa de ningún delito –no se le sienta en el banquillo-, ni se le puede imponer ninguna pena (ni cárcel, ni multa, ni inhabilitación, etc), pero en cambio se le reclama que restituya los efectos del delito de los que se ha beneficiado.
El periodismo de este país entre la farándula y el pelotazo, al servicio de mejor postor, debería explicar que el PP está en los autos como responsable civil subsidiario, con lo que la palabra «condenar», tomada literalmente, puede hacer creer a la gente que es una «organización criminal» (así lo han dicho otros periodistas e incluso políticos) Una compañía de seguros es responsable civil del daño efectuado por un asegurado, pero ni es «organización criminal» ni es «condenada». El Derecho tiene sus sutilezas. En el caso se pide la responsabilidad civil subsidiaria porque es un cargo del PP, actuando como miembro del partido el que realiza la acción criminal.
