
La locura secesionista conlleva unas gotas de sabrosa angostura que todos agradecemos en este brebaje tóxico para la convivencia y veneno mortal para la solidaridad que los traidores, secesionistas, o simplemente zumbaos sentimentales catalanes ensayan hoy en las calles con especial dedicación de cánticos, sin trabajar y el dinero de todos.
A ese pequeño e imaginario país que se revuelve contra la Ley, con fuentes de cava en vez de agua, se irían para siempre gentes tan espléndidas como la Karmele, la monja Caram, Ramoncín, el Willy Toledo y algunos seres mas que hoy comparten la genial idea de sentirse tan felices al sentir el orgasmo por un futuro sin paro, sin cáncer, sin ladrones, sin corrupciones, sin violencia, sin turistas y sin meones en el Paseo de Gracia, porque no les hacen falta los bancos. ¡Qué se vayan!
«Más vale que no nos emborrachemos juntos porque con el casco de la botella vamos a acabar pegándonos, por muchas palabras supuestamente democráticas que haya en el damero de la violencia en el que los separatistas están jugando»
Y es que las cifras y los hechos, salvo para estos tan sectarios como revolucionarios seres, a una gran mayoría nos recuerdan con su machacona objetividad que los ladrones son ellos, por mucho que griten la galaxia nos roba. Los millones que por ejemplo la Generalidad ha gastado en publicitar su locura por medio mundo han salido del presupuesto de todos los españoles. Pero compruebo a cada momento que los líderes de opinión mencionan cotidianamente las causas del desaguisado social y siempre mencionan a los medios de comunicación comprados, vendidos y prostituidos.
Ahí están La Vanguardia y especialmente la tele pública de siete canales la TV3. LaSexta alimentando el motín y gozosa con el nuevo gobierno de coalición sin pasar por las urnas. Todos olvidan el crimen cometido en esa inmersión lingüística inyectada en la educación. Este que ven a continuación es uno de los libros oficiales de estudio allí. En ese pequeño país de las mentiras tremendas y los abusos a la tolerancia, la razón, la convivencia y la bonhomía.

Y claro que muchos estamos cansados ya, de tanta estupidez y descaro, de ese golpe de estado anunciado que hoy sale a la calle para desafinar su falso himno y falsa bandera. Porque como los yugoslavos dijeron al mundo: Más vale que no nos emborrachemos juntos porque con el casco de la botella vamos a acabar pegándonos, por muchas palabras supuestamente democráticas que haya en el damero de la violencia en el que los separatistas están jugando.


Muy bueno. Lo comparto. Un abrazo.
Antonio de la Torre Enviado desde mi iPhone
Excelente.
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