El declive histórico del separatismo en Cataluña. Por Erik Encinas Ortega

Colau se entrega al separatismo para salvar su liderazgo. Por Santi Orue
Colau se entrega al separatismo para salvar su liderazgo. Por Santi Orue

“Era de esperar que el separatismo tarde o temprano sacara a relucir su forma y estructura, realmente cargada de odio y trabajada durante años contra lo español frente a la inacción política o pactos en la sombra”

Era de esperar que el separatismo tarde o temprano sacara a relucir su forma y estructura, realmente cargada de odio y trabajada durante años contra lo español frente a la inacción política o pactos en la sombra, más allá de la pura simbología (esteladas, lazos amarillos a favor de presos golpistas, etc) y las políticas independentistas: Una Constitución Catalana, Embajadas Catalanas sin ser un país, entre otras grandes derramas astronómicas que se han sufragado con el erario público de todos.

De ahí precisamente llegó el zenit del independentismo, en concreto, lo dataría en el 1 de Octubre de 2017, porque es un antes y un después a lo anterior sin la menor duda, cuando los separatistas llevaron a término el segundo referéndum ilegal y sin garantías democráticas, produciéndose luego una Declaración Unilateral de Independencia desde el Parlamento de Cataluña, que quedó en puntos suspensivos tras ser invocada por el ahora prófugo de la justicia española, Carles Puigdemont, que permanece de vacaciones en Bruselas con despacho y servicios varios que también pagan los contribuyentes.

“El separatismo no solo construyó mentalmente unas realidad paralela, si no que ha generado enormes desigualdades entre catalanes dentro de la Administración Pública”

El separatismo no solo construyó mentalmente unas realidad paralela, si no que ha generado enormes desigualdades entre catalanes dentro de la Administración Pública, colocando a dedo a altos responsables que fueran afines al ‘procés’, interfiriendo estos de manera favorable al camino de la independencia del nunca jamás. Por lo tanto, no es de extrañar que hayan existido faltas muy graves para la democracia y que ataquen de lleno los DDHH de todos los catalanes y el resto de españoles por una razón únicamente de carácter ideológico.

Además, los separatistas han provocado una fuga masiva de miles empresas que aún sigue vigente ante la continuidad del proceso secesionista y la falta de soluciones. Pero lo cierto es que realmente todo goza de un esperpento brutal en plena caída libre del separatismo, más todavía cuando los secesionistas emplean hasta la violencia contra otros ciudadanos para conseguir sus fines o incluso se cargan mobiliario urbano, cortan carreteras y atacan sedes de partidos constitucionalistas, entre otros actos verdaderamente preocupantes para la supervivencia de la democracia.

Solo abordar el problema con medidas de sentido común, valientes y realistas como un artículo 155 al completo que afecte a los entes públicos sin excepción se podrá frenar el calvario que siembran los separatistas en las instituciones que deberían representar a todos los catalanes. Además se debe terminar con las desigualdades para vencer de este modo al aparato secesionista que amenaza en estos momentos con una nueva guerra civil para una constituir una República Catalana sin el apoyo de la mayoría de la sociedad catalana, reconocido públicamente este hecho incluso por reconocidos separatistas que cada vez se sienten más solos en un sistema multipolar que va en una dirección distinta a la que los separatas promulgan.

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Erik Encinas Ortega

Erik Encinas Ortega

Nací en un pueblo grande llamado Mataró, pero he vivido mayormente en Barcelona, donde estoy terminando Periodismo en la Universidad Pompeu Fabra. Soy activista político y social, y realmente me considero una persona muy polivalente y realista. A día de hoy, además trabajo también en varios medios de comunicación.

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