
«Damián cada vez más sin saber lo que pensar sobre la educación, se queda callado y después de dar su clase de hoy sobre el pito y el órgano, y que cada cuál puede tocar el que más le guste, se va a su casa más desconcertado que nadie»
– Hola Damián, qué tal vas. – Bien Fernando, muy bien. Y tú. – Nada de lujo.
– Oye, que había pensado que podríamos reunirnos con la familia este sábado y tomar algo para cenar.
– Me parece muy bien, déjame que lo consulte con Puri y te digo.
– Por cierto ¿tienes tiempo para un café?
– Lo siento, es que no llego al colegio, tengo que dar clase a la una.
– Y esta tarde qué haces, podríamos quedar a tomar algo.
– ¡Uy!, es difícil a primera hora tengo que corregir exámenes de trimestre, ya sabes… y tú cómo vas de trabajo
– No me puedo quejar todavía no he conseguido sacar la oposición para dar clases.
– Pues tú sigue insistiendo, ya verás al final lo consigues.
– Gracias amigo, en ello sigo.
– Bueno, nos vemos, ahora me marcho.
– Adiós nos vemos…
Damián llegó a su colegio, hoy tocaba clase de identidad de género… – A ver niños, niñas e indefinidos os quedó claro ayer que podéis ser lo que más os guste o niños o niñas o EL ELLA o ELLE.
– No es verdad – dice Pepito
– Mi papá dice que soy un hombre en formación.
– Claro Pepito, por eso puedes ser lo que quieras…
– Y si quiero ser como mi papá qué tal…
– Pues me parece bien, pero no deberías preguntar a tu mamá cómo es para que puedas tener otro punto de vista.
– No sé… – Qué hace tu mamá, ¿te cuida? ¿no?, te hace la comida, te da las medicinas, te ayuda a estudiar, hace la casa.
– No sé profe viene, del CERN, muy tarde por la noche.
– Claro de limpiar ¿no?.
– No mi mamá es Astrofísica.
– Y tu padre… – Mi papá es ingeniero nuclear, pero ahora no está trabajando y nos cuida a mi hermana y a mi.
– ¡Ah! Ya… Está en paro.
– No dice mi mamá que se ha cogido una excedencia, que no sé lo que es, para poder estar con nosotros.
Esto deja un poco descolocado a Damían, Pero no es el caso típico así qué…
– Bueno Pepito pues muy bien…
– A ver Clara a ti con qué te gusta jugar…
– Pues profe, a mi me gustan los camiones, tengo uno de color amarillo que me regaló mamá el día de mi cumpleaños.
– ¿Y Te gusta? Claro que te gusta ¿no?
– No mucho profe prefiero jugar con la muñeca que me trajeron los Reyes Magos el año pasado.
– Igual que tu mamá ¿no?.
– No, como mi cuidador, viene cuando mamá se va a trabajar. Tiene un bebé y lo llevamos al parque. Lo paso muy bien, a veces me deja darle el biberón.
– ¿A sí?
Damián cada vez más sin saber lo que pensar, se queda callado y después de dar su clase de hoy sobre el pito y el órgano, y que cada cuál puede tocar el que más le guste, se va a su casa más desconcertado que nadie. Se conoce que no ha leído mucho acerca del condicionante biológico sobre los seres vivos y piensa que las actitudes innatas no son innatas, piensa que son inducidas por el ambiente. Para mi que la experiencia de hoy le ha desconcertado. Seguro que al llegar a casa cogerá un tomo de su biblioteca que hable acerca del tema y lo repasará. A las seis llega a casa, en ella no hay un solo libro. Solo tiene un Quijote envuelto en el plástico en que lo adquirió. Es una edición de lujo que está colocada en una estantería, en la que por lo demás, solo hay cachivaches de adorno.
– Hola María, ¿qué haces? – pregunta a su mujer .
– Nada, estoy viendo la Seis en la tele
– Vale… me pego una ducha y luego vengo contigo.
– De acuerdo… – Qué tal el cole.
– Bien todo correcto, pero los niños andan un poco desconcertados.
– ¿Ah, sí…?. Luego me cuentas. – Bueno y después vemos El Intertedio ¿De acuerdo?
