Luces y sombras de un nuevo tiempo. Por Manuel Vicente

Hoy es un gran día, sobretodo, para Andalucía. Hoy es un día de esperanza.
Un gran día, sobre todo, para Andalucía. Un día de esperanza y con luces y sombras para el cambio

“Juan Manuel Moreno está mostrando hasta el momento mucho más aplomo que el resto de líderes políticos al afrontar cada uno de ellos el nuevo papel que les toca jugar en esta undécima legislatura”

La política andaluza ha entrado en un momento tan apasionante que la persona que mejor resultado ha dado al PP en unas elecciones autonómicas, Javier Arenas, ha presenciado desde la tribuna de invitados la investidura como presidente de la Junta de Andalucía de quien menos votos ha obtenido para su partido, Juan Manuel Moreno, quien, pese de todo, está mostrando hasta el momento mucho más aplomo que el resto de líderes políticos al afrontar cada uno de ellos el nuevo papel que les toca jugar en esta undécima legislatura del Parlamento de Andalucía.

Después de mantenerse en un discreto segundo plano durante la fase de negociación con otros partidos para conseguir el voto de al menos 55 parlamentarios, faltaba por despejar la incógnita sobre si su primera intervención ante la Cámara correspondería realmente a un candidato a presidente de Gobierno o si, por contra, aún viste la indumentaria de líder de la oposición. Una frase pronunciada en el primer tercio de discurso puede servir de referencia para la libre interpretación: “Que nadie pierda el tiempo en intentar desestabilizar al nuevo Gobierno”. Si los destinatarios de esta afirmación eran los grupos de la oposición, no pasa de ser una advertencia más propia de la diatriba política y del fervor del momento. Ahora bien, si escudriñáramos en su mente, quizá podríamos encontrar la imagen de Albert Rivera, líder máximo de su partido socio de gobierno, sin cuyo beneplácito no se podría pensar en la formación del ejecutivo de coalición, quien, en su afán por marcar distancias con Vox, ha puesto en serio riesgo en varias ocasiones la investidura de Moreno.

Pese a todo, el candidato popular no ha escondido sus afinidades con el partido de la derecha radical -en muchas de las cuales coincide también Ciudadanos por mucho que los naranjas pretendan ponerse de canto- al hacer referencia a algunas víctimas andaluzas del terrorismo etarra, al respaldar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, al ensalzar la españolidad de Andalucía y la defensa de la unidad nacional y, sobre todo, al hacer referencia al maltrato sin ponerle género. Después de años en los que el poder ejecutivo lanzaba desde la tribuna de oradores del Parlamento incesantes diatribas feministas agresivas con intención de promover una inexistente confrontación mujeres/hombres, la invitación de Moreno de auxiliar a todas las víctimas de maltrato supone un giro radical en la dialéctica política andaluza.

Acaba de decir Susana Díaz en TV que los que se manifiestan hoy en el Parlamento van por voluntad propia y libremente. Me dice un amigo que ha ido que les pagan bus, desayuno, comida y bocata de vuelta
Susana Díaz en TV asegura que los que se manifiestan hoy en el Parlamento van por voluntad propia y libremente.

“La convocatoria ha estado impulsada por asociaciones izquierdistas y por el propio PSOE, incluso fletando autobuses en algunos casos con dinero público”

Desde dentro del Parlamento, efectivamente, se daba la razón a quienes se manifestaban en el exterior en una protesta ultrafeminista con lemas tan racionales como ‘Sacad vuestras doctrinas de nuestras vaginas’, donde una aglomeración mayoritariamente femenina actuaba con carácter preventivo contra unas políticas que no se han aplicado y en favor de mantener una discriminación a la que se le pone el calificativo de ‘positiva’ para justificar los privilegios de género. El hecho de que la convocatoria haya estado impulsada por asociaciones izquierdistas y por el propio PSOE, incluso fletando autobuses en algunos casos con dinero público, hace pensar en una operación de ficticia tensión social contra un enemigo inexistente, a la vez que en un nuevo desprecio a la expresión de la sociedad donde realmente ha de ejercerla, en las urnas. Si en el interior del Parlamento se expresan hoy opiniones en defensa de todas las víctimas de maltrato sin especificar género es porque la sociedad andaluza así lo ha querido al exponer su voluntad libre y democráticamente en forma de papeletas electorales, algo que los sectores radicales de izquierda difícilmente aceptan cuando los resultados no son de su gusto.

Como no podía ser de otra forma, el discurso del postulante pepero ha sido en muchos aspectos diferente a los que en las dos últimas décadas se han pronunciado cuando el poder ejecutivo presentaba sus planes de actuación para el futuro inmediato. Tanto los discursos de investidura como los debates de política general han respondido hasta ahora al modelo de sucesión de promesas de ayudas, subvenciones e inversiones sectoriales o territoriales con los que el régimen regaba de millones a colectivos afines a cambio de su respaldo público y notorio. Sin embargo, allí donde los próceres socialistas hablaban de ayudas y subvenciones, Moreno ha mencionado su interés por las reformas y por la colaboración público-privada, provocando evidentes gestos de contrariedad en los escaños de la izquierda, sobre todo, los de Podemos.

El modelo de la Andalucía del subsidio y de ‘la paguita’, la Andalucía encarnada por Chaves y Griñán sentados en el banquillo de los acusados junto a todas sus cohortes pretorianas, ha sido también rechazada en las urnas, de ahí que no deba resultar extraño escuchar a quien quiere dirigir los destinos de esta región hablando del fomento de la creación de empleo a través de la iniciativa privada.

En efecto, el discurso de investidura de Juan Manuel Moreno no ha sido tan esclarecedor por el contenido pronunciado como por los silencios evidenciados, aunque entre ellos se encuentre la falta de referencias temporales a los compromisos adquiridos. De un discurso de investidura se espera, en buena lógica, toda una exposición de proyectos de futuro con los cuales se pretende captar el voto favorable de los al menos 55 parlamentarios que se precisa para ostentar la Presidencia, si bien parece más que oportuno fijar las prioridades de la acción del Gobierno marcando asimismo los tiempos de ejecución, so pena de quedar como una mera exposición de intenciones de difícil fiscalización.

La intervención del candidato popular ha sido similar a la de sus antecesores socialistas no sólo en esta ambigüedad temporal sino también en la ausencia de una cuantificación económica, aunque fuera somera, a determinados compromisos que lo requieren. Comprometerse con la práctica eliminación del Impuesto de Sucesiones y Donaciones y con una rebaja del tramo autonómico del IRPF sólo puede ser saludado con interés por la sociedad andaluza, si bien la ausencia de una estimación de su coste en euros contantes y sonantes puede transformar la ilusión en desesperanza ante el temor de que suponga una reducción de los fondos para el mantenimiento de los servicios públicos esenciales. Las arcas públicas andaluzas, al igual que las españolas, no están en condiciones de prescindir de ingresos a menos que se produzca una reducción de gasto de similares proporciones, ya que fiar su destino a un aumento de la financiación procedente del Gobierno central parece tremendamente arriesgado, no sólo por su ausencia de fondos sino también por la nula voluntad de colaboración del Ejecutivo de Pedro Sánchez con quienes les han arrebatado su granero de votos.

Juan Manuel_Moreno responde ante una nube de periodistas....
Juan Manuel_Moreno responde ante una nube de periodistas….

“Sin duda que el nuevo tiempo del próximo bipartito andaluz va a encontrar nulas intenciones de cooperación en aquellos que se sientan perjudicados por sus ansias de reformas”

Sin duda que el próximo bipartito andaluz va a encontrar nulas intenciones de cooperación en aquellos que se sientan perjudicados por sus ansias de reformas, por lo que necesitará de mucho tesón para encontrar las adhesiones necesarias que le permitan afrontar los cometidos que con ahínco le reclama la sociedad andaluza, sobre todo en cuanto a la honestidad en el uso del dinero público. La voluntad expresada por acabar con la corrupción no puede consistir sólo en ajusticiar hechos pasados sino que debe mostrar la inequívoca determinación de que los andaluces no volverán a conocer las prácticas que han sido usuales durante el régimen socialista, lo cual se fundamenta en una credibilidad de la que a día de hoy carecen tanto el PP como Ciudadanos.

En cualquier caso, y con independencia de los contenidos, la mayor diferencia de Juan Manuel Moreno con sus antecesores socialistas ha estribado en el abandono de las formas vehementes y altaneras utilizadas por Chaves, Griñán y sobre todo Susana Díaz. La muestra inicial de solidaridad con el sufrimiento de la familia del pequeño Julen, las referencias a la normalidad de Adolfo Suárez, el recuerdo a los andaluces asesinados por ETA y sobre todo el reconocimiento final a la labor realizada por Susana Díaz muestran una característica personal poco común en la política: la humildad.

Cuando la aún jefa del PSOE andaluz relevaba en 2013 a José Antonio Griñán en la Presidencia de la Junta repetía como un mantra que en Andalucía comenzaba “un nuevo tiempo”. Ahora sí que empieza una nueva etapa.

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Manuel Vicente

Manuel Vicente

Cosecha sevillana del 64. Una treintena de años de ejercicio periodístico (El Correo de Andalucía y RNE, entre otros, y actualmente en Canal Sur Radio) al lado de la clase política me han permitido comprobar la degradación en las capacidades de aquellos a quienes los ciudadanos otorgamos la responsabilidad de resolver nuestros problemas. Analizar en ocasiones lo que se cuenta y lo que no, es una ejercicio generalmente gratificante. Huelga decir que mis opiniones y pensamientos son sólo míos y que sólo yo soy responsable de lo que escribo. Como siempre.

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